viernes, 9 de noviembre de 2007

Los amigos



En el tabaco, en el café, en el vino,

al borde de la noche se levantan

como esas voces que a lo lejos cantan

sin que se sepa qué, por el camino.


Livianamente hermanos del destino,

dióscuros, sombras pálidas, me espantanl

as moscas de los hábitos, me aguantan

que siga a flote entre tanto remolino.


Los muertos hablan más pero al oído,

y los vivos son mano tibia y techo,s

uma de lo ganado y lo perdido.


Así un día en la barca de la sombra,

de tanta ausencia abrigará mi pecho

esta antigua ternura que los nombra.


(Julio)

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