viernes, 28 de diciembre de 2007

Ocampiana

“¿Qué son los moderados? Parece ser el eslabón que uniese a los puros con los conservadores y este es el lugar ideológico; pero en la práctica, parece que no son más que conservadores más despiertos, porque para ellos nunca es tiempo de hacer reformas, considerándolas siempre inoportunas e inmaduras o si por rara fortuna las intentan, sólo es a medias y de un modo imperfecto.”

Melchor Ocampo ( heroe nacional mexicano)

sábado, 8 de diciembre de 2007

Javier Garciadego Dantá, PhD ( actual director del COLMEX)

-Sobre la división de la sociedad mexicana del siglo XIX: "pelusa, medio pelo y terciopelo".
-Sobre los beneficios económicos de la invasión estadunidense a la Ciudad de México: "No porque a las rameras de Ciudad de México les haya ido bien puedes decir que el país estaba de poca madre".
-Sobre la aplicación de las leyes de Reforma: "Si no vas a arrancarle los huevos al tigre, mejor no se los arañes".

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Garciadiego_Dant%C3%A1n"

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Boaventura de Sousa Santos


Echando más leña al fuego, reproduzco este video de Boaventura de Sousa Santos aparecido en Rebelion ( bajo el rubro "Silencio, habla el Rey de España"


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"¿Por qué no te callas?" o la colonialidad del poder
Boaventura de Sousa Santos
Sin Permiso


"¿Por qué no te callas?". Esta frase, pronunciada por el rey de España dirigiéndose al presidente Hugo Chávez durante la XVII Cumbre Iberoamericana realizada en Chile el pasado 10 de noviembre, corre el riesgo de quedar en la historia de las relaciones internacionales como un símbolo cruelmente revelador de las cuentas por saldar entre las potencias ex colonizadoras y sus ex colonias. De hecho, nadie se imagina a un jefe de Estado europeo dirigiéndose públicamente en esos términos a un par europeo, cualesquiera fuesen las razones del primero para reaccionar ante las consideraciones del último. Como cualquier frase que interviene en el presente a partir de una larga historia no resuelta, esta frase es reveladora en diferentes niveles.En primer lugar, revela la dualidad de criterios para evaluar qué es o no democrático. Está documentado el involucramiento del primer ministro de España de entonces, José María Aznar, en el golpe de Estado que en 2002 intentó derrocar a un presidente democráticamente electo, Hugo Chávez. Como a esa altura España presidía la Unión Europea, esta última no puede siquiera clamar su total inocencia. Para Chávez, Aznar al actuar de esta forma se comportó como un fascista. Podría llegar hasta cuestionarse la adecuación de este epíteto. Pero, ¿no hay tantas razones para defender las credenciales democráticas de Aznar, como hizo patéticamente Zapatero, como para denunciar el carácter antidemocrático de su injerencia? ¿Se haría lugar a la misma vehemente defensa si un presidente electo de un país europeo colaborase en un golpe de Estado para deponer a otro presidente europeo electo?La dualidad de criterios tiene aún otra vertiente: la valoración de los factores externos que interfieren en el desarrollo de los países. En los primeros discursos de la Cumbre, Zapatero criticó a aquellos que invocan factores externos para encubrir su incapacidad para desarrollar a los países. Era una alusión a Chávez y su crítica al imperialismo norteamericano. Pueden criticarse los excesos de lenguaje de Chávez, pero no es posible hacer esta afirmación en Chile sin tener presente que allí, hace 34 años, un presidente democráticamente electo, Salvador Allende, fue depuesto y asesinado por un golpe de Estado orquestado por la CIA y Henry Kissinger. Tampoco es posible hacerlo sin tener presente que actualmente la CIA tiene en curso las mismas tácticas usando el mismo tipo de organizaciones de la "sociedad civil" para desestabilizar a la democracia venezolana.Tanto Zapatero como el rey quedaron particularmente irritados por las críticas a las empresas multinacionales españolas (busca desenfrenada de lucro e interferencia en la vida política de los países), realizadas en diferentes tonos por los presidentes de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina. Es decir, los presidentes legítimos de las ex colonias fueron mandados a callar pero, de hecho, no se callaron. Esta negación significa que estamos por entrar en un nuevo período histórico, un período poscolonial, teorizado, entre otros, por José Martí, Gandhi, Franz Fanon y Amílcar Cabral, y cuyas primicias políticas se deben a grandes líderes africanos como Kwame Nkrumah. Será un período duradero que se caracterizará por una fuerte afirmación de los países que se liberaron del colonialismo europeo en la vida internacional y se basará en la recusación de las dominaciones neocoloniales que han persistido más allá del final del período colonial. Esto explica por qué la frase del rey de España, destinada a aislar a Chávez, fue un tiro que salió por la culata. Por la misma razón se explican los sucesivos fracasos de la Unión Europea de aislar a Roberto Mugabe.Pero, "¿por qué no te callas?" es todavía reveladora a otros niveles. Destaco tres. Primero, la desorientación de la izquierda europea, simbolizada por la indignación hueca de Zapatero, incapaz de darle cualquier uso creíble a la palabra "socialismo" e intentando desacreditar a aquellos que lo hacen. Puede cuestionarse al "socialismo del siglo XXI" —yo mismo tengo reservas y preocupaciones en relación con algunos desarrollos recientes en Venezuela—, pero la izquierda europea deberá tener la humildad para reaprender, con la ayuda de las izquierdas latinoamericanas, a pensar futuros poscapitalistas. Segundo, la frase espontánea del rey de España, seguida del acto insolente de abandonar la sala, mostró que la monarquía española pertenece más al pasado de España que a su futuro. Si, como escribió el editorialista de "El País", el rey desempeñó su papel, es precisamente este papel el que más y más españoles ponen en cuestión, al abogar por el fin de la monarquía, en definitiva una herencia impuesta por el franquismo. Tercero, ¿dónde estuvieron Portugal y Brasil en esta Cumbre? Al mandar a callar a Chávez, el rey habló en familia. ¿Brasil y Portugal son parte de ella?* [B. de Sousa Santos es Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale, catedrático en la Universidad de Coimbra, Portugal, y profesor visitante en las universidades de Wisconsin, Madison, Sao Paulo, y en la London School of Economics.]

lunes, 3 de diciembre de 2007

Chávez

Dirán lo que quieran, pero ese reconocimiento temprano cerró la boca a muchos que tildan a Chávez de antidemócrata... y las puertas a la provocación.

Nietzscheana

Muera el arte que no revoluciona los pueblos

domingo, 2 de diciembre de 2007

NEZAHUALCOYOTL

Amo el canto del cenzontle,
pájaro de cuatrocientas voces;
amo el color del jade y el enervante perfume
de las flores;
pero amo más a mi hermano
el hombre.

Nezahualcoyotl, Señor de Texcoco, señorio del Mexico precolombino c. 1450

Esta frase aparece en los billetes de $100 pesos mexicanos.

Asi si


MÉXICO


Varón de nuestra raza,

équite egregio de las altas tierras

entre dos Sierras Madres,

noble por español y por azteca.

Tú has sentido solícito y piadoso

-sonrisa paternal, mano fraterna-

el rudo parto de la vieja España

y a la que va a nacer España nueva

acudes con amor, Méjico (sic), libre

libertados que el estandarte llevas

de las Españas todas

¡te colme Dios de luz y de riqueza!



Antonio Machado (Poesias de la Guerra 1936-39)

Progresia


Progres

  1. Queria simplemente comentar que me he dado una vuelta por los blogs del grupo autodenominado "Las Ideas", que aunque parezca o pueda parecer lo contrario no tienen NADA que ver con La Idea. Mas bien son un grupo de ciudadanos cercanos al PSOE, liberales, moderados, centristas, bienpensantes, socialdemocratas, en fin, lo que puede ser definido como "progre", muy politicamente correctos.

    Lo que es cachondo es el nombrecito de marras, que me parece de un PRETENCIOSO que mata.

Uno entre mil

El gobierno socialdemócrata decente, moderno, concertador y de los señoritos, que tanto aplauden los empresarios y los medios de información, estaría bien para un país donde no hayan desigualdades económicas y sociales tan extremas y donde la miseria y el hambre no sea una realidad en la mitad de su población. Pero en México, como en todos los países africanos, asiáticos y americanos, no pueden trazarse políticas para hacer desaparecer la miseria hasta los próximos 200 años mientras mil familias se dedican a acumular capital y riquezas y los políticos se dedican a cobrar enormes e insultantes salarios y a gozar viajes de placer en todo el mundo. Los pueblos tienen toda la razón al gritar: ¡Ya basta! y tienen el derecho de pelear en las calles, las plazas y demás.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Diccionario de frases útiles

"Haiga sido como haiga sido"- Lic. Felipe Calderón

domingo, 25 de noviembre de 2007

La Madre en "El Primer Hombre" de Camus


“-Oh madre, oh tiena, niño querido, más grande que mi tiempo,
más grande que la Historia, que te sometía a ella,
más verdadera que todo aquello que amé en este mundo,
oh madre, perdona a tu hijo por haber huido de la noche de tu verdad.

Y lo que más deseaba en el mundo,
que su madre leyese todo lo que había
sido su vida y su carne, eso era imposible.
Su amor, su único amor sería mudo para
siempre.


-Finalmente no sabe quién es su padre. ¿Pero quién es él mismo?
(“El Primer Hombre”. Notas y hojas sueltas)

-El extraño sentimiento que el hijo tiene por su madre constituye TODA su sensibilidad
(“Carnets”)



La Madre: confesión y perdón.
Camus escribió esto entre las notas y hojas sueltas que compondrían EPH:
“Quiero escribir aquí la historia de una pareja unida por la misma sangre y todas las diferencias. Ella semejante a lo mejor que hay en la tierra, y él tranquilamente monstruoso. Él, lanzado a todas las locuras de nuestra historia; ella, atravesando la misma historia como si fuera la de todos los tiempos. Ella, casi siempre silenciosa y con unas pocas palabras a su disposición para expresarse; él, hablando sin cesar e incapaz de encontrar a través de miles de palabras lo que ella podía decir con uno solo de sus silencios… La madre y el hijo”.

El Primer Hombre está dedicado a La Madre. “A ti, que nunca leerás esto”.Después del padre, comienza la obra dominada por la imagen de la madre. Por la imagen de la dócil y humilde Catherine Cormery.
Para Camus, al final del camino, la madre es la bendición, el sacramento, el perdón. “Mamá” es la palabra redentora, la que salva.
El libro de Camus es, así, a la vez una celebración de la figura de la Madre, y una petición de perdón. En este sentido, podría comparársele con En busca del tiempo perdido, de Proust.[12]
La novela es un exorcismo para poder disipar los remordimientos y el sentimiento de culpa por no haber dado a la madre lo que era debido[13]. Un exorcismo de signo trágico por lo inútil: como dice la dedicación del libro, lo dedica a alguien que nunca podrá leerlo.

Ahora bien, es imposible abordar el personaje de la madre en EPH sin hace referencia a su obra anterior, especialmente en El Revés y el Derecho (he leído que el germen de El Primer Hombre ha sido en parte una intención de re-escribir este libro primerizo). En la obra narrativa de Camus, la relación del hijo con su madre se mueve entre la presencia y la ausencia: desde el silencio de una madre muerta en “El extranjero”, a la presencia de la madre vital en “La Peste”, pero será en EPH donde Camus alumbra con la claridad de una luz nueva todos los aspectos de lo maternal y lo filial.
Tengo entendido que de EPH en el plan del autor solo llegaron a escribirse sus 2 primeras partes: Búsqueda del padre e Infancia, y que el final de la gigantesca obra sería el apartado dedicado íntegramente a la madre. Al revelar esto en los famosos “Carnets”, Camus nos indica que tras lo que empieza con una búsqueda del padre, es a ella, a la madre, a la que Jacques Cormery deberá encontrar al final.
De entrada no estoy de acuerdo (me parece excesivamente simplista) con la interpretación freudiana, edípica, de la relación de Camus con su madre en su obra, desde “El Extranjero”.
El asunto no es tan sencillo. En la obra camusiana se percibe la singularidad de su madre, una especie de ausencia-presencia que se caracterizará por su silencio (medio sorda, analfabeta y con dificultades de habla), pero será este silencio precisamente lo que al final tome forma de una llamada, de un credo, y en lo que atañe al niño Camus, de una fuente de creatividad.
Desde los ensayos de “El revés y el derecho”, todo gravita en torno de la madre y del problema central de los sentimientos de este niño por esa madre muda. Gassit se pregunta: ¿El universo camusiano será esencialmente maternal? Y se responde que sí.
Sigue el mismo autor:
“El universo camusiano ideal, el “Reino”, es el mundo “ante partum”. La madre y el niño no forman más que un universo, el de la Comunión… así, todo a lo largo de la obra de Camus, la búsqueda de la madre ilustra el tema místico del paraíso perdido, de un paraíso que es necesario esforzarse en reencontrar”[14].
Y es en el Primer Hombre, tras la búsqueda real/evocada del padre, donde esta búsqueda del paraíso perdido tomará forma de búsqueda espiritual, de experiencia mística, sagrada.
Ya en las primeras páginas de EPH, se nos aparece la madre camusiana en su apariencia más real y más presente. Camus nos presenta a Lucie Cormery en la “esencia generosa de la maternidad”. Una madre que sonríe antes de que la escuchemos hablar, cuyas primeras palabras son “Sí, sí”. Esa es Lucie Cormery, la madre del narrador, quien después en un desliz propio de quien traspasa la vida con la ficción la llamara con el nombre de su madre real: Catherine. La descubrimos en su juventud, su dulzor y su vulnerabilidad…y en su belleza.
Según Chabot,
“Este primer capítulo no viene ni de la memoria ni de la historia, pues está escrito en forma de Mito, en forma de mito de Natividad. En el dibujo de este hecho del que el autor no puede (es obvio) acordarse, Camus imagina su unión primaria con la madre antes de recrear su propio nacimiento a través de la puesta en escena del paroxismo del amor maternal: la llegada al mundo de su hijo”.[15]
Grouix habla en esta escena de un lirismo oratorio y religioso, inédito en Camus: el lirismo filial. “Hay efectivamente una mística filial en Camus. La luz de la madre, es La luz, y está más cerca de la “noche oscura” ( sic, en la obra en francés) que del orden de la razón.[16]
Es en efecto a través de este lirismo que el lector podrá aprehender el carácter intenso y desgarrador de su relación, y de su dimensión desesperada.

Paradójicamente, este lirismo está en total contraste con el silencio de la madre, un silencio que llena todos los momentos en que ella aparece. Pues la madre de Camus, es, involuntariamente, siempre una madre silenciosa. “Se sienta en una silla y se calla”, se lee en un pasaje del encuentro entre Cormery adulto y su madre.
Dice Gay- Crosier:
“Por lo que toca a Henry Cormery, el verdadero padre, escapará definitivamente a Jacques que sin embargo lo busca, no solamente en la visita al cementerio sino a través de toda la obra (…) En el mismo orden de ideas, los rencuentros con su madre serán igualmente franqueados por un muro de silencio infranqueable (…) quedarán los “rendez-vous” usualmente repetidos pero siempre incompletos: inacabados en el plano de la comunicación oral e imposibles en el plano de la comunicación escrita”[17].
Este sentimiento de falta que sufre el niño Cormery marcará para siempre la sensibilidad del hombre Camus: de ahí la importancia de su narración en esta obra. Porque, de nuevo algo que parece contradictorio, es precisamente el lirismo de ese silencio de la madre lo que hace esos pasajes del libro los más sentimentales, sea el protagonista Cormery niño, o adulto.
Jean Daniel la comenta de esta forma:
“( El niño) sin duda sería confundido con el heroísmo y la dulzura de esta madonna silenciosa, por la elocuencia de su mutismo, por la sabiduría “decapante” de sus observaciones frustradas, pero el obstáculo a la felicidad es cotidiana. Los límites son presentes, definitivos”.[18]
Por eso es que es tan expresivo de ese sentimiento de desesperanza desgarradora que está en la dedicatoria del libro.

De hecho, esta novela inacabada dirigida a la madre es también la historia de esa madre a la que el hijo nos invita, que invita con estas palabras iniciales al lector a llevar una mirada de ternura y de compasión sobre ella: al contraste entre la candidez y la ternura de la madre y del hijo, y también al retrato de la madre dentro de su mundo de silencio impenetrable.
Pero, a pesar de la simpatía y de la inmensa compasión que ella y la prosa de Camus inspiran, la cuestión se pone, esencialmente del lado del futuro del niño…… se pregunta en su artículo: ¿Que madre era ella para el niño Jacques? ¿Una madre buena o mala?
¿Que podía, esta mujer viuda, parcialmente sorda y muda, iletrada y extenuada por los trabajos diarios en casas ajenas, dar a su hijo? ¿Que había recibido de la vida esta mujer que le quedase para dar a sus hijos?
Pues la madre no pudo ser enteramente buena en los ojos del niño, entre otras cosas por su sumisión que le hace ser pasiva ante los golpes de la abuela a los pequeños.[19]
Porque esa madre está “ausente”, y ¿esa “ausencia” de la madre hacía posible una relación de amor entre ellos?
Dice Geraldine Montgomery que entre todas las expresiones del sentimiento filial camusiano, hay una que golpea más que las otras, tal vez porque las resume con singular fuerza: “J’aimais ma mère avec désespoir. Je l’ai toujours aimée avec désespoir” escribe Camus en sus Carnets.
Este amor desperado vuelve en El Primer Hombre:
“Es de lo imposible de lo que se desespera, del objeto inaccesible de deseo, del deseo mismo que se consume en una ausencia sin fin, tanto de la Madre como de Dios, manifestadas las dos por el mismo silencio. Luego, la ausencia es omnipresente en toda la obra”[20].
Ese fue la infancia de Camus, donde el padre, la patria (Francia), Dios, todos están ausentes. Entonces, ¿de que presencia se nutre el niño? De la presencia maternal. Seguro. De la Madre, y de la madre-tierra (Argelia).
Pero si la tierra natal da sus beneficios al niño, la presencia de la madre “es parsimoniosa, a menudo inaccesible, se disuelve en un silencio indefinido, en una ausencia parcial, psíquica y afectiva”.[21]

Pero, a pesar de todo, esa madre también está presente.
Como ya hemos dicho, si EPH es un libro dedicado a la madre, es también la historia de su madre, entrelazada con la suya, la que Camus nos cuenta. La historia de esta madre tan dulce pero así mismo tan desprendida (“Nunca lo acaricio pues no sabía cómo”). De esa madre, fuente donde las aguas del amor quedan “ocultas bajo las ruinas de la infelicidad”. Sí, ocultas, pero no agotadas, como el hijo un día se dará cuenta, y como nos cuenta Blanchot:
“La indiferencia de esta madre extranjera, no significa la indiferencia del corazón, sino la “extranjereidad” de la existencia reducida a su única verdad, sin nada que la travista o que la denuncie, presente e igual, en su soledad, a la inmensa soledad del mundo”[22]
Es en el corazón de EPH donde se produce el descubrimiento de que la Ausencia es en verdad Presencia. Se produce en el pasaje en que asistimos a los conciertos improvisados del mediodía del domingo por Jacques y su hermano. Jacques lo descubre en la mirada de su madre después de que una de las tías le hiciese un cumplido en referencia al niño. Jacques descubre un secreto que el niño no se atrevía a creer antes de eso, pero que no dejaba de buscar como al Sol: que su madre le amaba.
Es este el momento de “una revelación primordial, el de las aguas del amor de la madre, al mismo tiempo que su propia capacidad de amar, en los ojos”[23]. Los ojos, que decimos, son los espejos del alma.
Camus mismo dirá que el silencio mismo guarda un sentido si los ojos hablan. Y volverá a esa imagen varias veces a lo largo del libro de EPH. Por ejemplo en los Apéndices de EPH en la nota que dice “ Fin. Ella le tendió las manos de articulaciones nudosas y le acarició la cara. “Tu eres el más grande”. Había tanto de amor y adoración en sus ojos oscuros”.
Es esta mirada silenciosa, silenciosa y amorosa, lo que hace a la madre de Camus una madre buena.
Ella da al niño Camus la lección más valiosa, “el misterio de la pobreza”. La madre que le da la vida también da su propia vida como ejemplo. Es involuntariamente la iniciadora de una verdad fundamental. Al final de su vida, Camus estará obsesionado por esta verdad. “Destruir todo en mi vida que no sea esta pobreza” dice en Carnets.

Al final, como apunta Montgomery en su excelente artículo, nos damos cuenta que donde esta Verdad se comprende, el lenguaje del habla es superfluo. El “rapport” enviado a la madre es místico. Este amor tan elevado es un amor sin frases. La madre esta menos del lado de las frases que del lado de las lágrimas (Groix)
Y efectivamente, El Primer Hombre es un libro que cala, que sacude, que acerca a las lágrimas.
En Carnets, Camus dice: “cuando mi madre tenía los ojos vueltos hacia mi, no pude jamás mirarla sin tener lágrimas en los ojos”. Así era la intensidad del amor y de la compasión que ella suscitaba. Y seguramente, esto se producía sin ningún intercambio de palabras: la emoción sólo se traducía en silencio, en las miradas, en las lágrimas, tal vez una sonrisa, tal vez un gesto.
Porque la madre camusiana es esta madre excepcional que, a pesar de todo, logra comunicar en su “admirable silencio”, un amor a su hijo de una profundidad tal, que le inspira la famosa frase de Carnets:
“el silencio admirable de una madre y el esfuerzo de un hombre para reencontrar una justicia o un amor que equilibre este silencio”.
De EPH esta es su raíz: encontrar ese amor que atraviese el silencio para que tome forma en una palabra. Recrear con palabras el silencio/amor de su madre a través de un lenguaje que lo equilibre.
Para Camus, “su madre que solo conoce a Cristo en la cruz”, “su madre, es Cristo”.
O más bien, en unas palabras bellísimas de Jean Daniel, la madre de Camus es una Virgen, una “madonna silenciosa”.
Sin que ella haya pronunciado las palabras, pues no las conocía siquiera seguramente, parece querer decir como la madre de Cristo: “Que se haga tu voluntad”. En una cita imprescindible de Groix:
El Primer Hombre “Es una Piedad al revés”. La madre es un camino a si mismo. Yo es el otro. En efecto, es el hijo, quien, al final del camino, carga espiritualmente a la madre “qui s’assume en l’assumant et qui, à force de amour, en fair son prope enfant”[24]
Lo que en principio parece ausencia, el silencio, se convierte en presencia, y esa presencia silenciosa de la madre será la fuente de esta obra de Camus, donde el amor del hijo hace de ella, de la dócil y humilde Catherine Sintés, una Madre sagrada e inmortal.

[12] Por el contrario, Camus lanza una pulla contra el texto de Proust, cuando en referencia a su madre dice que (cito de memoria) “su madre no sea acuerda. La recuperación del tiempo perdido está reservada a los ricos”
[13] Se sabe que cuando joven, Camus era un individualista, un esteta, un dandy. Y cuando se refiere a él mismo como al “monstruo”, o como aquel que tiene “un corazón malvado”, tal vez sea precisamente por lo que hizo al juzgar a la madre con la balanza de la “vanidad” o la “superficialidad”. Hay una nota en los Apéndices de EPH que apoya esta idea.

[14] Citado por Montgomery, G. “La mère sacrée dans Le Premier Homme” en Gay- Crosier (Dir.) “Albert Camus 20: Le premiere homme en perspective”.
[15] Citado por Montgomery, G. en Op. cit.
[16] Ibidem.
[17] Ibidem.
[18] Ibidem.
[19] Por otro lado, ni la abuela es totalmente mala, pues ¿no es ella la que escucha al señor Bernard y al final acepta la presentación de Jacques al examen para el liceo, mostrando una sensibilidad desconocida’. Tal escena, cuando la abuela coge al pequeño Jacques, con “ternura desesperada” y dice una y otra vez “mi pequeño, mi pequeño”, es impresionante.

[20] Ibidem.
[21] Ibidem.
[22] Ibidem
[23] Montgomery, Geraldine, en Op. cit.
[24] Montgomery, Geraldine, en op. cit.
[25] Quilliot, Roger. “Albert Camus’ Algeria”, en Brée, Germaine (ed.) “Albert Camus: a collection of critical esays”. Prentice Hall. New Jersey. 1962
[26] El pasaje que siempre se menciona es aquél del Extranjero en que Meursault dice en referencia a unos árabes: “se quedaron ahí mirándonos… a su manera”.
[27] Por otro lado, está nunca es la intención de la novela
[28] A excepción de La caída, obra por lo demás, que me parece bastante sui generis entre los trabajos de Camus.

El Banco Mundial y el petróleo de la´Nación


EL “COGOBIERNO” DEL BANCO MUNDIAL
Con una expresión concreta que el politólogo James Petras califica de “cogobierno” se califica a la relación entre el BM/FMI y los países de la periferia caracterizada por la convergencia con acuerdos subordinados. A partir del “modus operandi” de este organismo internacional se puede hacer una revisión crítica de su papel en el diseño y en la implementación de una política que induce a la desnacionalización de los activos estratégicos de México y a las consecuentes secuelas sociopolíticas y estratégico militares.

Para hacerlo, debemos tener como bases estas ideas[1]:

1. Las transacciones de la economía internacional ocurren en medio de un caldo de poder en el que es central la relación y simbiosis entre el Estado Central Capitalista (ECC, en este caso, Estados Unidos) y sus instrumentos de proyección hegemónica como el FMI y el Banco Mundial.
2. El ECC regula y protege a sus Corporaciones Multinacionales y, las subsidia de diversas maneras.
3. Las políticas (utilizando la formidable arma del Estado-nación) son las que definen el sentido y el comportamiento de los mercados.
4. El FMI y el BM fueron diseñados de forma tal que Washington pudiera dominar sus políticas e impulsar programas favorables a su aparato empresarial por la vía de sus mecanismos de votación y sus requisitos de membresía. Organismos “multilaterales” que fueron concebidos fundamentalmente como parte de un esquema mayor de la “Pax Americana”, para ejercer formas específicas de “bilateralismo selectivo”

La revisión de las operaciones del BM en México muestran la forma concreta en que han operado los principios imperialistas antes citados en nuestro país, especialmente a partir de los 80-90’s. Ahora ya en el siglo XXI, con el peligro añadido de la intención de proyectar las concesiones formalizadas en el TLCAN a través del ALCA al resto del continente.
En la acción del Banco Mundial respecto a la política económica de México se pueden distinguir dos periodos:
-Desde el lanzamiento del BM hasta mediados de los 70, y principios 80, con la retórica del esquema de desarrollo industrial por “sustitución de importaciones”.
-El segundo es el de la época neoliberal, el régimen económico implantado en los Estados capitalistas periféricos que, conocido como “Consenso de Washington”, en realidad se instaló a través de un régimen acreedor a ultranza como resultado de la negociación de la deuda derivada de la crisis de 1982.
En ambos periodos, las características económico- financieras de los proyectos respaldados con recursos del Banco Mundial indican un esfuerzo sistemático en la promoción del interés privado de los Estados del centro, especialmente de Estados Unidos.
Como sucede en la mayoría de los préstamos pre-privatización del BM, se les utiliza para modernizar los activos estratégicos intencionalmente bajo el principio de la privatización (y extranjerización) de ganancias, y la socialización (y nacionalización) de costos. El caso más paradigmático es el Préstamo 1205- ME, ejecutado por Banxico (Banco de México) como explican Saxe- Fernández y Delgado- Ramos.
El BM jugó un papel central en este esquema sui generis de sustitución de importaciones que prevaleció durante el periodo; papel sólo posible gracias a un Estado y una clase política que lo avala.

En el periodo que compete a este trabajo, el de la aplicación del modelo neoliberal:
“la instauración de un régimen dominado de manera abrumadora por los acreedores internacionales como resultado de las negociaciones de la crisis deudora de 1982, se ha expresado en un ataque frontal contra los pivotes del todavía frágil nacionalismo económico mexicano y en particular (…) en una sistemática e intensa campaña para inducir el traspaso a la iniciativa privada “nacional o extranjera”, del acceso, gestión y usufructo de activos estratégicos nacionales” (Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
La acción del periodo neoliberal, igualmente realizada por medio de empréstitos, se dirigió a la toma de los instrumentos de mando del Estado, colocando a los acreedores extranjeros como una especie de “co-gobierno” con creciente injerencia en campos domésticos que van desde la política comercial y de exportaciones a la minería, la biodiversidad, la “reestructuración” del sector energético, etc. En cada uno de estos rubros participó el Banco Mundial con préstamos, pero también con sus respectivas comisiones de evaluación, de control y de vigilancia.
Este proceso se trata de una extranjerización del proceso de toma de decisiones con profundas implicaciones negativas de orden económico, sociopolítico, constitucional, de soberanía y seguridad nacionales.
Para verlo con más claridad, hay que analizar la “condicionalidad cruzada, fundamental para medir los alcances de este cogobierno. Pues, como apuntan los mismos autores ha ocurrido:
“Un doble proceso de sinergias que ha sido un verdadero Caballo de Troya indispensable para implantar y entonces formalizar el NAFTA y ahora el ALCA: el cruce y fertilización recíproca entre la condicionalidad del FMI sobre los lineamientos macroeconómicos por un lado, y la condicionalidad del Grupo Banco Mundial aplicada a los diversos sectores o ramas de la economía por el otro” (Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
Un ejemplo de esto es la apertura comercial en el marco neoliberal llevada a cabo en las Presidencias de De la Madrid y Salinas de Gortari (con sus profundos impactos económicos y sociales), que se realizó dentro del “caldo de poder” generado por relaciones clientelares abiertamente “engrasadas” por medio de los préstamos del Banco Mundial, dirigidos al estímulo de las fracciones dentro de la estructura gubernamental favorable a la adopción de la agenda económica de los acreedores.
Préstamos que fueron hechos para la política comercial, hechos a “trenches”, por fases, en donde la entrega de la siguiente “trench” está condicionada por los resultado favorables que se obtengan (siempre según la consideración del BM) y que estaban destinados a impactar sobre la correlación de fuerzas y la dinámica interna del gobierno de De la Madrid, y que efectivamente sentaron las bases económico-políticas para recrudecer la relación entre dos economías profundamente desiguales, por la vía de un aperturismo comercial sin reciprocidad. Como muestra, si se comparaba el PIB entre los dos países, el estadounidense era 17 veces el mexicano. Si vamos a la riqueza acumulada, la de EUA está entre las 250 y 300 veces por encima de la de México).
Una asimetría de este orden de magnitud hacía inaceptables entablar negociaciones para un TLCAN, pero al impulso aperturista que se consolidó durante el sexenio de De la Madrid con los TPL (Trade Politic Loans) se agregaron a las vulnerabilidades de la cúpula política del salinismo, incluido el mismo padre del Presidente y su familia[2], por su involucramiento en operaciones de narcotráfico. Esta fue una oportunidad que no dudo en aprovechar el Presidente de los Estados Unidos, George Bush (senior). Podríamos preguntarnos entonces si literalmente la apertura de las negociaciones del TLCAN se produjo a cambio de una “narcoamnistía” que fue lo que hizo cambiar de postura al presidente Salinas.
Por medio de estas maniobras se formalizaron las abismales asimetrías, en las que el papel del Banco Mundial tuvo un claro elemento “preparador”.

Lo alarmante es que la intervención e incidencia del BM en México se amplió hasta incluir sectores estratégicos tradicional y constitucionalmente reservados al Estado.
Su presencia, por medio del poder que se deriva de la condicionalidad y la sinergia de sus préstamos fue determinante en la privatización de los ferrocarriles de México y en los esquemas de privatización de facto del sector petrolero, específicamente de la petroquímica. Su presencia a su vez es enorme en el manejo de los espacios geográfico- territoriales, fundamento de saqueo de recursos como lo son el agua y la biodiversidad, pero también del conocimiento del y fuerza de trabajo de la población ahí contenida, todo en favor de las corporaciones multinacionales de los Estados capitalistas centrales (principalmente Estados Unidos) cuyos intereses el BM promueve y subvenciona, como demuestran las investigaciones de Saxe- Fernández y Delgado- Ramos.
Si analizamos la intervención del Banco Mundial en países como México, se le ve fungiendo como un verdadero partido político de EUA, que opera interna y externamente sobre el gobierno mexicano para influir en el proceso de toma de decisiones e incidir en su correlato de fuerzas: un auténtico “cogobierno”.

Sin embargo, el cogobierno del GRUPO BM es asunto que permanece en gran medida fuera de la conciencia y de la discusión de la opinión pública nacional. Una población que difícilmente avalaría este esquema de corte imperial, un imperialismo cuya fuerza reside precisamente en su falta de detección y localización.
En esto han tenido relevancia la figura de los “country managers” que el BM ha venido formando y operando y que no solo actúan, sino que también velan por los intereses empresariales y geoestratégicos del Norte.
Aunque las consecuencias expoliadoras y desnacionalizadotas del BM y sus country managers no se han limitado a un ámbito en particular; son totalizadoras. Veamos con más detenimiento un caso específico e importante, el de los hidrocarburos.

El petróleo
Ciertamente, la meta de privatizar y extranjerizar a la industria petrolera mexicana junto con la eliminación del concepto constitucional del dominio directo de la Nación ha sido parte de la agenda de Washington desde la promulgación misma de la Constitución en 1917.
Ahora bien, el interés de Washington y del BM sobre las reservas de hidrocarburos y la industria petrolera del hemisferio occidental se ha intensificado en los últimos años. Con la redefinición de las riquezas de Hidrocarburos del mundo, y por lo tanto con las reservas del país ( México, se entiende) como particularmente estratégicas para EUA en el propio hemisferio, se promovió un conjunto de instrumentos para su control y usufructo por las corporaciones multinacionales del ramo, que incluye un programa dirigido a impulsar la privatización y desnacionalización del sector en el marco de acuerdos comerciales y de inversión para la integración energética.
Por estas razones empresariales y geoestratégicas, PEMEX se ha posicionado como objetivo central del BM con la excusa de “eficientar” el sector.
Aunque el BM logro por espacio de diez años avances en la privatización de facto de las actividades de PEMEX y la dirección de la empresa, lo cierto es que no han triunfado en su meta de eventual desmantelamiento, privatización y desnacionalización, en particular de los sectores más rentables como la petroquímica.

La intención de EUA para revertir la nacionalización petrolera se ha expresado por medio del impulso que le da al BM a partir de dos etapas privatizadoras. La estrategia del BM, que se centra en cinco medidas, concebidas en sus “México Strategy Papers” como verdadera hoja de tuta para el gobierno mexicano es:
1-permitir contratos de riesgo para la exploración y desarrollo petrolero
2- permitir que exista inversión extranjera mayoritaria en petroquímica
3- dividir a PEMEX en empresas separadas y en competencia (proceso de “diversiture”)
4- permitir la competencia interna e internacional frente a PEMEX
5- privatizar PEMEX. (Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
Los tres argumentos esgrimidos por el BM para justificar tal plan han sido:
1- Que PEMEX no invierte suficiente, ya sea en exploración o en desarrollo
2- Que desmembrar a la paraestatal en empresas separadas, permitirá la competencia interna/externa y en consecuencia PEMEX sería mas eficiente y
3- Que privatizándola totalmente le permitiría a México pagar toda la deuda externa e interna. (Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
Los tres argumentos son falaces, primero porque el gobierno mexicano grava a Pemex con impuestos altísimos, casi la totalidad de las ganancias, impuestos que son dedicados al servicio de la deuda casi en su totalidad y lo que queda de poco dinero para el mantenimiento de la gran infraestructura.
Segundo, porque la “diversiture” abogada por el BM va totalmente a contracorriente de las operaciones actuales de las grandes corporaciones petroleras, que se están uniendo y ampliando su campo de acción/influencia funcional y geográfica. La diversiture de PEMEX , afirman los estudiosos del tema, más bien se orientó a crear empresas pequeñas, ineficientes, vulnerables, fácilmente digeribles por las corporaciones multinacionales estadounidenses.
Sobre el tercer argumento, hay que recordar que si PEMEX fuese privatizada (digamos en unos 150 de mmdd) la inversión vendría necesariamente de inversionistas extranjeros, no mexicanos, que lo harían con un mínimo de expectativas de ganancia de 20%. Tal privatización sería devastadora para el país, ya que los ingresos de PEMEX y sus pagos al fisco son la fuente principal de financiamiento del presupuesto federal y la más importante fuente de divisas “no condicionadas” del país.
De hacerse tal privatización, una crisis totalizante (política, económica, social) de tipo argentino sería lo que se avecinaría, y que no afectaría, desde luego, a los receptores locales de la propina dada por los beneficiarios de este “remate del patrimonio nacional”, pues estarían al margen de los brutales costos. Debido a los enormes ajustes fiscales necesarios para mantener el nivel de ingresos fiscales, en pocos años, estaríamos endeudados más arriba que el cuello, pero ya sin el petróleo.

En lo relativo al primer punto del Plan del Banco Mundial, los “contratos de riesgo”, los lineamientos son nítidos: la paraestatal debe “otorgar contratos competitivos para exploración y desarrollo de cada campo petrolero”. Para Pemex, estos contratos comprometerán a la firma a pagar las mismas ganancias e impuestos que las firmas privadas.
El gobierno de Vicente Fox procedió a la ejecución de esos lineamientos a pie juntillas, por medio del proyecto de Contratos de Servicios Múltiples. .
Este tipo de contratos han acabado dando un pago que es la utilidad neta de las operaciones a las empresas privadas ( extranjeras o nacionales), en la promoción de la integración de grandes monopolios, y en la apertura del sector energético, tras un inicio de las operaciones en PEMEX Exploración y perforación ( una de las subunidades tras la diversiture).
En palabras de Rosario Tapia:
“se le esta entregando al contratista la propiedad o concesión de un espacio territorial para que haga todo el trabajo hasta la extracción y construcción de plantas de tratamiento (…) se está realizando una entrega importante de recursos. Regresamos a los contratos de riesgo que hace un siglo provocaron la expropiación petrolera, con la diferencia de que estos son contratos de riesgo sin riesgo, pues van sobre yacimientos perfectamente ubicados”[3]

En el segundo punto, en lo que atañe la Petroquímica básica, su desregulación se efectuó según las indicaciones externas. Esto tuvo como meta principal la participación de la iniciativa privada (incluyendo la extranjera) en ese sector, constitucionalmente reservado al Estado (artículo 27).
Tanto para el BM como para la industria del petróleo de EUA PEMEX, es considerado un serio impedimento estratégico, político, y comercial. En los documentos del BM es concebido así, como un obstáculo para el desarrollo de la industria petroquímica; el gobierno mexicano debía afrontar y resolver rápidamente el problema de la posición dominante de la paraestatal en el sector.
Esto se hizo por medio de una estrategia de limitación del derecho exclusivo de la empresa estatal para producir un numero máximo de petroquímicos básicos. Los restantes se reclasifican como “secundarios”, abiertos a la participaron del sector privado. Dicha reclasificación ahora incluye hasta los petrolíferos, y tras el desfinanciamiento crónico al que esta sometido el sector, el esquema de privatización de la petroquímica se ha acelerado muchísimo, llegando a estar en lo que el BM llama a “punto de venta” (Campos Vega, 2001 y Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
Sobra decir que con la enajenación de la petroquímica, el país perdería el control y usufructo del sector petrolero más redituable en términos de agregar valor a ese recurso natural.
Respecto al tercer punto, la reorganización administrativa de PEMEX, la meta es la eventual disolución de la paraestatal, vía un proceso de diversiture como si se tratase de un monopolio ilegal (violando la constitución, que desde 1938 establece que el control nacional de la industria petrolera exclusivamente en manos de PEMEX).
El gobierno de salinas aplico una reorganización de PEMEX convirtiéndola en cuatro organismos descentralizados: 1) PEMEX- Exploración y Producción; 2) PEMEX- Refinación; 3) PEMEX Gas y Petroquímica Básica, y 4) PEMEX- Petroquímica, con un ente coordinador (holding) “PEMEX Corporativo”, mismo que según las medidas del BM, deberá eventualmente cancelarse, mientras se aplican medidas para profundizar el diversiture en cada una de las cuatro entidades.
Con esta meta, la de la desaparición de PEMEX, el BM propone el establecimiento de un aparato institucional homologado al existente en EUA en relación con su sector de hidrocarburos (y sometido a la industria del petróleo del país), una especie de “Agencia” a la americana.

También durante el sexenio de Salinas, el BM impulsó, por medio de préstamos, un programa de “modernización administrativa”, uno de cuyos principales componentes fue la “flexibilización” del Contrato Colectivo de Trabajo del SNTPRM (Sindicato nacional de Trabajadores del Petróleo…) y un programa de despido masivo de personal. Dicho recorte no llevo a una mayor eficiencia organizativa, funcional o productiva, sino que fue una preparación de la empresa por parte del BM para que las Corporaciones Multinacionales petroleras se hicieran cargo de las áreas afectadas por el adelgazamiento de personal. De esta forma se concesionaron a empresas privadas internacionales los trabajos de exploración, perforación, etc.
En una contradicción con la propia retórica del BM, estas medidas no llevaron a la eficientización del sector, a una contracción proporcional de las unidades departamentales, a una reducción correlativa de plazas y personal de confianza, y del gasto de mano de obra, sólo se “logró” rebajar la producción de barriles por año.
Otro de los principales objetivos del BM ha sido estimular la explotación de los pozos con el fin de incrementar las exportaciones de crudo hacia EUA, limitando al mismo tiempo la capacidad de refinación, de cara a la sobrecapacidad instalada en el Norte. Esta sobre explotación que ha ocasionado daños irreversibles a los pozos, para el BM no existe, y en clara contradicción al consejo técnico (y en consonancia con el interés de acrecentar las exportaciones mexicanas y promover los contratos de riesgo), planteó al gobierno de Zedillo que la supuesta subexplotación fuera cambiada radicalmente (Saxe-Fernández y Delgado- Ramos, 2003).
Con el gobierno de Fox (y de Muños Leos en PEMEX), se aumentó la explotación de crudo y de exportación, dando lugar a la así llamada por lo propios trabajadores “silenciosa privatización de PEMEX”: Cada mes se despiden a más trabajadores de confianza y sindicalizados, los contratos de explotación, perforación, etc se otorgan a compañías extranjeras que reciben todas las facilidades para hacer su trabajo y no logran resultados; los puestos ejecutivos son ocupados por personas provenientes del sector privado y las grandes multinacionales del sector. Trabajadores que cobran sueldos exorbitantes y consultores cuya función es promover, precisamente, la privatización y eventual desintegración de la misma empresa.
Como concluyen los profesores de la UNAM en el trabajo en el que se base este apartado, la correlación de fuerzas dentro del gobierno federal y de grandes empresas públicas se modifico en favor de los privatizadores, por medio de los Public Enterprise Reform Loans del BM, que “flexibilizan” dichas empresas, y en el caso de PEMEX, la preparan para su posterior desmembramiento.
Ese desmembramiento administrativo de las empresas públicas estratégicas (PEMEX, ferrocarriles Nacionales y la CFE) es promovido por el Banco Mundial como paso previo a su privatización y extranjerización. Las consecuencias de la entrega de los sectores estratégicos sobre la integridad territorial de la federación que impulsa el roadmap del BM, podrían ser de largo alcance, para la vulnerabilidad que se genera al colocar complejos económicos territoriales en manos extranjeras, que en tiempos de guerra, se conviertan en blancos militares y por lo tanto, sujetos a la intervención bajo el pretexto de su “protección”.


[1] Tomadas de Saxe-Fernández, John, y Delgado- Ramos, Gian Carlo, 2003, México: "Banco Mundial y desnacionalización integral en México".
[2] Me refiero a la detención del padre de Carlos Salinas de Gortari en relación con el narcotráfico.
[3] Diputada Nacional por el Partido de la Revolución Democrática, PRD.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Fraude en México:2006

Mario Bonfil "La Jornada"

El documental Fraude: México 2006, de Luis Mandoki, es un alegato eficaz y contundente contra la corrupción política y la impunidad que prevalece en México a un año y medio de concluido el proceso electoral más controvertido de nuestra historia. El realizador hace un acopio considerable de las imágenes en las que cientos de videoastas aficionados registraron no sólo las irregularidades en la jornada electoral del 6 de julio, sino el clima moral que precedió a dicha contienda y los efectos en el ánimo de quienes sintieron y hasta la fecha sienten burlado su ejercicio ciudadano. El realizador organiza la cronología y refiere el antecedente ominoso: el fraude perpetrado en 1988 contra el candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, y que coloca en la presidencia a Carlos Salinas de Gortari, cuya primera tarea será legitimar en lo sucesivo una presidencia impuesta por una grotesca “caída” del sistema de cómputo electoral; refiere también la victoria, 12 años más tarde, de Vicente Fox y su promesa de defender la democracia luego de haber logrado sacar al PRI de la residencia de Los Pinos. Al cabo del rápido recuento con imágenes de archivo de estos momentos históricos, el director entrevista este año a Andrés Manuel López Obrador, ex candidato de la izquierda a la Presidencia, quien analiza y califica el proceso electoral de 2006, mismo que considera viciado de origen, acusando a Vicente Fox de haber traicionado a la democracia al aliarse con empresarios y con Salinas de Gortari para tratar de impedirle (infructuosamente) participar en la contienda electoral.
No hay hasta aquí nada que el propio realizador no haya mostrado o referido en su exitosa serie documental ¿Quién es el señor López?, del año pasado. Lo novedoso ahora es el testimonial de indignación popular que da cuenta de las anomalías del proceso electoral, y que incluye imágenes elocuentes de la campaña negativa que emprendieron la mayoría de los medios de comunicación para descalificar al candidato mejor colocado en todas las encuestas electorales.
Se documentan las intervenciones partidistas del entonces presidente de la República y del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, las abiertas incitaciones al odio que fueron moneda corriente en radio y televisión y en las que se señaló al candidato de izquierda como un “peligro para México”, creando un clima de linchamiento moral que polarizó al país de una forma nunca antes vista. Queda expuesta en el documental la complicidad abierta de Televisa y Televisión Azteca en el esfuerzo por consolidar una elección de Estado y garantizar el triunfo, cueste lo que cueste, del candidato Felipe Calderón, quien, de modo fanfarrón, alude en televisión a la certidumbre de su victoria, “haiga sido como haiga sido” (sic). Hay testimonios de intelectuales de la talla de Lorenzo Meyer y Carlos Monsiváis, quienes comentan con agudeza crítica el proceso.
El documental adolece de un tono didáctico tal vez excesivo, y que una dosis mayor de humorismo e ingenio popular –desbordante en los días del plantón de Reforma– habría equilibrado de modo más atractivo; hay también omisiones importantes, como el episodio del llamado efecto “chachalaca” o la ausencia de Obrador en el debate televisivo entre candidatos. Sin embargo, el cometido principal de la cinta es muy preciso: documentar, con material proporcionado por los propios ciudadanos, las evidencias del fraude electoral que insistentemente se intenta negar o minimizar, sugiriendo de paso la intensidad del encono generado en contra de un personaje político al que había que declarar perdedor, aun en el caso (remoto o no) de que hubiera legítimamente ganado.
Este intento de envilecer a la opinión pública fue parcialmente exitoso, pero no lo suficiente como para impedir la proliferación de testimonios verbales y visuales que registran de manera perdurable la inmoralidad del proceso electoral.
En Los orígenes del totalitarismo Hannah Arendt cita a una dama burguesa que luego de celebrar la condena injusta al capitán Dreyfus, añade: “Me gustaría que a final de cuentas resultara inocente, pues de esa forma sufriría todavía más”.
No es otra la lógica de quienes, como lo registra Mandoki, se han empecinado, antes y después de las elecciones, en descalificar moralmente la figura de López Obrador. Según el realizador, la película va dirigida a todos los mexicanos, “a los que creen que hubo fraude, pero no saben realmente cómo sucedió; a los que no saben si hubo, pero que no les gusta no saber y quieren conocer la verdad; a los que piensan que no hubo fraude y desean otra fuente de información, y a los que piensan que sí hubo fraude y que éste era bien merecido”. La cinta se estrenó ayer en 230 pantallas y en 32 ciudades del país.

Yo lo voy a tener, y ustedes no


Notición:

En el número de Playboy de Noviembre ( edición francesa), sale en un portafolio estilo de playmate, la bellísima y talentosísima Juliette Binoche (43 años). ¡Alucina!

¿Quién estuviera en las Galias para comprarlo? A mi me lo va a mandar un colega que está por ahi. ¡A huevo!



Ahh, Juliette, o el vicio altamente recompensado ( era así, no?)

España, aparta de mi este cáliz...


Niños del mundo,
si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae —digo, es un decir— si cae
España, de la tierra para abajo,niños,
¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entretanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera, aquélla de la vida!

Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
El de la sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae —digo, es un decir
—salid, niños del mundo; id a buscarla!...


César Vallejo

Lineas sobre el NAFTA ( y ya de hace años)


Efectos del TLCAN [1]

Comercio exterior.
Las exportaciones mexicanas crecieron cerca de un 300% durante el TLCAN, principalmente en bienes manufacturados (ya no sólo en bienes primarios), y se tiene un superávit con respecto a EE. UU. Estos datos alimentan el mito de que México se ha convertido en una potencia exportadora gracias al TLC. Un análisis más minucioso deja ver una realidad bastante diferente:
Las empresas exportadoras son pocas y están desconectadas del resto de la economía, es decir, no tienen efecto de arrastre sobre sus cadenas productivas. Casi la mitad de las exportaciones son maquila que importan la casi totalidad de sus insumos.
Antes de la apertura comercial de 1982, las exportaciones manufacturadas tenían un contenido nacional de cerca del 90%, y si bien es cierto que el TLCAN no inicia la desintegración de las cadenas productivas mexicanas (el neoliberalismo, sí), las negociaciones del Tratado lo que hacen es favorecer y reforzar esta tendencia. Esto explica el aumento de las exportaciones sin crecimiento económico. Para superar este problema se necesita adoptar una política industrial bien definida, pero esa política industrial bien definida está fuertemente limitada por el Tratado, que deja todo a las fuerzas del mercado.
El otro dato presumido para avalar el éxito en materia de comercio exterior es el del superávit comercial con Estados Unidos, sin tomar en cuenta que este es ocasionado casi íntegramente por las maquiladoras y el petróleo. Sería el colmo que un país petrolero tuviese déficit comercial con su principal comprador de crudo. Además, gran parte de este comercio con Estados Unidos adquiere la forma del comercio intra firmas, se realiza entre los mismos corporativos estadounidenses y sus plantas ensambladoras en México. Estas exportaciones no han generado un crecimiento económico general, precisamente por su bajo contenido nacional, problema que se agrava y consolida con el TLC.

Inversión extranjera.
Las inversiones extranjeras tampoco han colaborado mucho al crecimiento de la economía y a generar empleos. Se han comprado empresas ya existentes y no nueva planta productiva (toda la banca, etc). La inversión extranjera se concentra en el sector exportador de manufactura, sin arrastre sobre el resto de la economía, y ha significado una pérdida neta de empleos (cinco de las seis firmas con más exportaciones del país pertenecen 100% a extranjeros).
Tampoco la inversión extranjera no ha colaborado en disminuir las enormes disparidades regionales, pues se concentra en la capital y en la zona fronteriza.
A cambio de estos nulos aportes al país, el TLC ha dado amplísimos derechos a los inversionistas extranjeros. Por ejemplo, el artículo 1110, que considera “expropiación de la ganancia esperada” con posibilidad de demandar al Estado por parte de los inversores ante cualquier medida que disminuya su ganancia.
Una apostilla respecto a esto es la peligrosidad que representa para todos el Capítulo 11 del Tratado (como señala la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio): la cláusula inversionista- estado le da a los inversionistas extranjeros el derecho de demandar a los gobiernos directamente una compensación por inmediatas o futuras pérdidas causadas por leyes de interés público. Este capítulo es una seria amenaza a la capacidad de los gobiernos en todos los niveles para aprobar leyes o adoptar políticas que sirvan al bien común, pues las Corporaciones que exigen daños amparadas por esta cláusula pueden llevar sus quejas directamente a tribunales especiales del TLCAN, cuyas audiencias usualmente son secretas y no tienen la obligación de permitir la participación de ciudadanos particulares, ONG’s, o siquiera de funcionarios gubernamentales locales.

Empleo.
Las negociaciones y promociones del TLC prometieron una creación de más empleos, gracias al sector exportador. Si bien los grandes exportadores y las maquiladoras han generado algunos empleos, se han perdido más entre los antiguos proveedores locales que los que se han producido.
De los 8 millones de empleos que se habían creado hasta 2003, la mayoría eran “malos empleos”, sin siquiera las prestaciones mínimas establecidas por la ley. Desde luego, esto no es causado exclusivamente por el TLC, pero el problema es que en la estrategia económica básica de los gobiernos mexicanos para generar empleo, este Tratado tiene un peso importantísimo.
Aún en el sector manufacturero que es el gran depositario de la inversión extranjera, y en el que se supone que se verían los beneficios del TLC, hay pérdidas de empleo netas cercanas al 10%.
Eso sí, aunque la productividad se ha visto incrementada, estos beneficios no han sido compartidos por los empleadores con los trabajadores.
Bajo las reglas de comercio e inversión del TLC, las condiciones se crean con el fin de que a las compañías se les facilite maximizar sus ganancias, pero sin ningún requisito para contribuir al desarrollo del país anfitrión.

El Sector agropecuario.
El impacto del TLCAN en este sector es el más dramático, más de lo que los críticos habían predicho durante las negociaciones. Las importaciones de productos tan básicos como maíz y de semillas oleaginosas ha aumentado en más de 10 millones de toneladas (hasta 2003). Estas importaciones han reemplazado a los productos nacionales, aumentado el desempleo rural, y provocaron que se ha perdido toda la seguridad alimenticia.
Las ventajas para los consumidores basadas en el acceso a productos importados más baratos resultaron falsas; hasta 2002, los precios de los bienes de la canasta básica aumentaron más del 250%.
Si en el comercio agropecuario entre EE. UU. y México siempre han existido grandes desigualdades, las reglas del TLC las obvian o las agravan: no se excluyeron los productos más sensibles, y hay una total falta de estipulaciones para defenderse del “dumping” que significan los subsidios agrícolas de Estados Unidos, particularmente la Ley Agrícola de 2002. Es precisamente este uno de los aspectos del Tratado que no tienen precedentes en el mundo.
El hecho de que haya millones de pequeños propietarios arruinados por este punto del TLCAN ha cristalizado en que la gran mayoría de los agricultores del país se hayan unido en el movimiento “El Campo No Aguanta Más (Arroyo Picard, 2003).
Y en palabras de Victor Soria:
“El resultado más negativo del TLC para la economía y la sociedad mexicana es el desastre agropecuario, en vista del desplome de la autosuficiencia alimenticia, que a principios de los años noventa satisfacía al 80 por ciento del consumo interno, y en 2000 solo cubría dos tercios. La importación de grano ha resultado en una caída significativa de los precios del maíz y trigo. El desastre agropecuario ha creado un agudo desempleo, la caída del nivel de bienestar y emigración de los campesinos a Estados Unidos” (Soria, 2004).

Migración.
Otra de las grandes promesas del TLCAN fue que menos gente tendría que abandonar el país en busca del “sueño americano”. La realidad, sin embargo, ha sido lo contrario. Las cifras muestran claramente que la migración no sólo no disminuyó, sino que aumentó (como también aumentaron las violaciones a los derechos humanos y laborales de los emigrantes).
El mas claro fracaso de la estrategia económica legalizada en el TLCAN es que las remesas enviadas por los migrantes mexicanos aumentaron en varios miles de millones de dólares y han constituido una de las más importantes fuentes de divisas. Las negociaciones para la firma del TLC se caracterizaron por su opacidad y su secreto. Aun así, cuando se preguntaba por la calle en 1993, una cantidad importante de ciudadanos se mostraban ingenuamente entusiastas respecto al Tratado, especialmente ante la posibilidad de que facilitara el libre tránsito de personas entre los tres países.[2] Que no era ese su objetivo está claro, pero la peor ironía es que el TLCAN ni siquiera logra la libre circulación de los dólares de los millones de mexicanos que dejan hogar y familia para conseguirlos en Estados Unidos y enviarlos a México. Las comisiones por envío de las remesas llegan al 20% aproximadamente del valor de dichos envíos. Nuestros migrantes no sólo sufren, sino que además son involuntariamente un gran negocio para el sector financiero.
De nuevo, en palabras de Soria:
“En cuanto a la migración, las predicciones sobre la eventual elevación de los salarios de los trabajadores no cualificados en México se y la de los trabajadores estadounidenses bajaría con la liberalización del comercio y la inversión, no se ha cumplido. La realidad muestra que los trabajadores no cualificados han seguido emigrando de manera creciente a Estados Unidos, por lo menos hasta el 11-S” (Soria, 2004).

Valoración de los efectos
El TLCAN no ha satisfecho los objetivos y las expectativas prometidas por sus promotores en cada uno de los países. No ha logrado siquiera un crecimiento económico significativo, menos uno estable, sostenido, y sustentable. Y ciertamente no ha traído justicia social. Incluso la baja tasa de crecimiento ha resultado en la degradación masiva de la ecología y el agotamiento de los recursos naturales. En lugar de crear más y mejores empleos, el TLCAN ha acelerado la desintegración de las cadenas de producción nacionales y la desnaturalización de la estructura productiva del país.
Ha habido pocos ganadores y muchos perdedores. El TLC ha creado unas cuantas islas de éxito económico (muy exitosas en cuanto a ganancias para sus dueños y sus inversionistas) pero la economía como un todo no ha logrado beneficiarse.

[1] Los datos sobre los efectos del TLCAN de este apartado los tomé de:
Arroyo Picard, A. (Ed.), Lecciones del TLCAN: el alto coste del libre comercio. Red Mexicana de acción frente al libre comercio. México. 2003
[2] Así lo manifestaba en un artículo de lo más escéptico para Foreign Affairs en1993, Jorge Castañeda G.

La forma es fondo...

... en política, como decía Reyes-Heroles ( ¿por qué nunca fue candidato a la Presidencia ese wey?)
Otra vez hablando de los "discursos", de las "narrativas", del lenguaje en la política.
Sin embargo, citando un artículo del profesor mexicano Saldaña Rodríguez publicado en Metapolítica sobre las crisis de la Ciencia Política nos daremos cuenta de lo poco baladíes que son las aportaciones en este campo de las ciencias sociales:
“En la tercera está la lucha (de la Ciencia Política) con el discursivismo. En este territorio lo mismo yace la lingüística (indispensable en el análisis político), la semiótica, la fenomenología y otras ramas que lo mismo conectan a la filosofía clásica que a la descontructivista. A últimas fechas, la ciencia política llegó a trabajar de una manera tan unida con la lingüística que, para algunos la primera se hizo ramificación de la segunda.
Una vez que los pendones y las pancartas comienzan a llenar calles y vecindarios, la lingüística y el análisis político cubren- otra vez- a la ciencia política con un espeso humo: la confusión que, a simple vista, producen los herramentales cuando se dislocan de las metodologías y éstas, a su vez, de los aparatos teóricos periféricos, el rizoma del ethos político, pues”.

Aunque el carácter de la política- especialmente ahora- no puede explicarse totalmente mediante análisis semióticos o lingüisticos, está clarísimo que la palabra es un poderoso instrumento de la que, para Aristóteles, era la “ciencia arquitectónica”. El poder de dar nombre a las cosas es un poder enorme. Como decía Wittgentein, los límites de mi lengua son los límites de mi mundo, es decir, de la representación que soy capaz de tener del mundo. Este poder deviene un poder subterráneo y previo a la acción misma de pensar, y por tanto es una coacción previa y de posibilidades terribles. Lo que no se nombra no existe. Y la manera en que se narra el poder en cada sociedad es importantísima.

Bla, bla, bla

sábado, 17 de noviembre de 2007

(Des)variaciones sobre España y Catalunya


¿Qué es España? ¿Un Estado, una nación, una nación de naciones? ¿Qué es Cataluña? ¿Una región, una nación, una nacionalidad?
Aunque la respuesta institucional es clara, parece que existe una cantidad importante de la población a la que no deja completamente satisfecha. Por otro lado, la respuesta deviene casi imposible de articular una vez que la pregunta se deja de enfocar jurídica o institucionalmente y se pasa al plano del “deber ser” (o más bien, del “debió ser”) desde posiciones historiográficas o políticas teleológicas.
El problema es uno de identidad y de integración. Y su dificultad radica en que al entrar en la esfera de los sentimientos de identidad entramos en un espacio muy impreciso.
Actualmente, la discusión sobre conceptos como “nación” o “nacionalismo” no oculta el conflicto: en España hay dificultades generadas por problemas de convivencia entre personas con sentimientos de identidad distintos. Y es que precisamente con el nacionalismo es cuando se da la situación de que los rasgos de identidad común se convierten en exclusivos, y en excluyentes.
Grosso modo, parece que el “problema catalán” está en que por un lado, el movimiento nacionalista catalán no ha logrado cristalizarse en un Estado o en un intervencionismo relevante en la política central de España, y por el otro, en que el proceso nacionalizador desde el Estado español no ha cuajado del todo y no ha logrado un proyecto político capaz de seducir e interesar a Cataluña de cara a una profunda y verdadera integración.
En las siguientes líneas hay un intento sumarísimo de resumir algunas reflexiones de la historiografía contemporánea en torno a las ideas de España y Cataluña como comunidades que, mal que bien, han intentado integrarse y convivir. Eso sí, desde la perspectiva de quien no está ni completamente dentro ni completamente fuera.

Habría que comenzar dejando claro que los términos “Región” y “Nación” como categorías de identidad en una comunidad son multívocos, especialmente cuando hablamos de historiografía y de política. El mismo término de nación está lleno de ambigüedades. En un artículo de reciente aparición, el profesor Fradera lo explica de forma bastante clara[1].
Aunque rechacemos de plano para un estudio de estas identidades el esencialismo, la particularidad de los entes territoriales que integran España (regiones, naciones, nacionalidades) es un hecho innegable.
Al estudiar el nacionalismo es difícil no caer en argumentos esencialistas y separarlos de los científicos (¿nacionalmente neutros?). Un escolar juicioso debería intentar buscar las causas y la razón de lo que es Cataluña y del surgimiento de los distintos nacionalismos y regionalismos tanto en factores propios de cada país, como en la incapacidad del estado-nación español para integrar a sectores sociales de la periferia geográfica y política. Es decir, en los condicionantes no sólo locales, sino estatales.
Para tener una idea más clara y libre de algunas mitificaciones sobre el nacionalismo, parece conveniente transcribir algunas de las ideas plateadas por J. M. Recalde como prolegómenos[2].
-Los nacionalismos son un fenómeno eminentemente moderno, contemporáneo.
-Hay una diferencia de naturaleza en el modo de definirse de los nacionalismos: por la apelación a la ciudadanía o por la adhesión sentimental a una identidad. Nación ciudadana o espíritu del pueblo. Realidad: la ideología de la nación ciudadana ha convivido, casi en todos los casos con la ideología de la nación esencial. En el caso español en un proceso de limitados logros debido a su escasa fuerza modernizadora, y luego, al fracaso en la construcción de una sociedad de ciudadanos; y en segundo lugar, por la apelación “compensatoria” a elementos míticos de nacionalidad.
-Considerados en sí mismos, no hay diferencia en cuanto a génesis e ideología de referencia entre los nacionalismos centrales o periféricos. Sólo que el Estado juega un papel diferente.
-La pertenencia a una comunidad es compatible con la pertenencia a otra u otras. Solo desde el punto de vista nacionalista puede aparecer la intolerancia frente a esta compatibilidad tanto a otros ámbitos territoriales, o a ámbitos de otro tipo.
-No es lo mismo la afirmación de una identidad cultural territorial que la pretensión política que se derive de ella.

En un artículo de la Revista española “Historia social”, el profesor Borja de Riquer argumenta que la nación española fue una nación que no acabó de cuajar. “Seamos rigurosos”, dice, “historiar España implica dedicarse sobre todo al estudio de las representaciones mentales de algunos políticos e intelectuales y no al análisis de una realidad histórica”[3].
Ante tal afirmación cabe preguntarse, ¿no ocurrió lo mismo con Cataluña?
De entrada, parece sensato pensar que el nacionalismo debe entenderse como un proceso en que los niveles de identificación y conciencia nacional no son permanentes sino que se alteran y modifican con las circunstancias históricas.
La paradoja está en que la historiografía se ha dedicado a estudiar sobre todo ( y se conocen mejor), los nacionalismos, los movimientos nacidos en la periferia catalana y vasca; y se ignora o se conoce de manera imperfecta la trayectoria del proceso nacionalista español, que es el único que adquirió realmente concreciones tangibles: un Estado.
El problema para muchos intelectuales ha sido el fracaso o el rechazo (contestado en Cataluña y en País Vasco, pro ejemplo) del proyecto nacionalista español, cosa que ya apuntaba Ortega en su obra “España Invertebrada”. Fracaso o imperfecciones del proceso en el que tuvieron responsabilidad las clases políticas del periodo de la Rrestauración, pero que tampoco es suficiente para negar la existencia de una “nación española”.
Como el mismo Riquer argumenta en otro lugar: para estudiar lo que es el nacionalismo español y el catalán, debe partirse del marco territorial español, de la construcción del nuevo Estado, en el de las nuevas relaciones políticas de poder, donde se intentó divulgar la identidad política nueva. Debe tomarse en cuenta el problema de la relación que se establece entre el nuevo mundo de la política liberal y las identidades tradicionales pre-existentes. De Riquer resalta el hecho de que hay una etapa de coincidencia, de coexistencia, entre lo heredado y lo adquirido. Por ello habrá situaciones con ambivalencias identitarias, de indefinición, hasta que se produce la concreción de la identidad. Esto dificulta la legitimidad de las posiciones monolíticas, tajantes, pues la politización de los viejos particularismos y la nacionalización del patriotismo liberal español son proyectos no sólo coetáneos, sino que se influyen, se condicionan y provocan reciprocidades.
Riquer considera que el nacimiento del nacionalismo español tuvo lugar en las primeras décadas del siglo XIX tras la pérdida del imperio americano, para justificar, arropar y consolidar el frágil estado liberal naciente. Ahora bien, este nacionalismo fracasará pues no supo crear un espíritu nacional ampliamente compartido y cohesionador. En lugar de elaborar un proyecto político co-participativo e integrador, los liberales del grupo moderado anulan las realidades regionales y locales (históricas) al tiempo que muchas regiones permanecen absolutamente impermeables al cambio político[4].
Esta posición es matizada por el mismo autor, pues el Estado liberal nacional Español no nace con una idea o proyecto único de Estado/nación. Las élites catalanas muestran interés en la formación o conducción del proyecto nacional español en estos primeros años, y no será sino a partir del gobierno del sector moderado cuando el proyecto toma un cariz más exclusivista o partidista, cosa que se acentuará con Cánovas y la Restauración, cuando se hable ya de España como una realidad meta-histórica, esencial, única, etc., dejando absolutamente de lado la participación de las élites regionales o locales, como no sea en un papel totalmente secundario, en palabras gráficas de De Riquer, de “comparsa”.
Sin embargo, antes de tal deriva unitarista, debe recordarse esta idea de las elites catalanas de búsqueda de un papel en la politica gubernamental.
Los catalanes participaron sin vacilación alguna en la definición del primer proyecto nacional español. En la tesitura de una ruptura política crucial que se realiza en un contexto de enorme violencia política, los grupos dirigentes catalanes compartieron siempre sin reservas el proyecto general español aunque lo interpretasen desde su propia circunstancia[5]
Esta etapa de doble patriotismo de los liberales catalanes, que rechazaba la secesión pero no renunciaba a la catalanidad, de construir una nación española como patria común de las identidades antiguas debe ser tenida en cuenta para la Historia del proyecto de una España plural, las Españas.
Y es que antes de esta oligarquización del liberalismo gobernante excluyendoo políticamente a los que preconizaban otro modelo de Estado, existía efectivamente una alternativa de modelo en el republicanismo federal.
Por otro lado, se podría argumentar que durante todo el s. XIX, el ámbito de actuación del Estado liberal fue la nación española y que durante buena parte de dicha centuria, apenas hubo resistencias territoriales ni planteamientos independentistas. Como dice Ortega, hay que recordar que durante buena parte del siglo XIX, Estado y nación son un binomio inseparable, por encima de imperfecciones, o parcialidades[6].
Así y todo, lo cierto es que en la deriva del proyecto de Estado español moderno y el proyecto nacional en el que tiene su justificación y sustrato no fueron tomadas en cuenta las peculiaridades regionales, como tampoco lo fueron las de los sectores de la población que no eran hegemónicos económicamente.
La cuestión clave que habría que preguntarse sobre la causa la falta de capacidad integradora de este nuevo Estado español es esta: ¿fracasa porque es incapaz de integrar los distintos pueblos hispánicos, o porque la realidad hispana intrínsicamente no permite dicha integración?
Y andando un poco en el siglo XIX, las preguntas:
¿La debilidad del Estado español durante todo el siglo XIX fue debida a la fuerte resistencia de los nacionalismos periféricos? Ó ¿fue la debilidad del Estado, acompañada con esencialismos y particularismos, el factor determinante en la eclosión de los nacionalismos periféricos en torno al cambio del siglo?
Sobre este punto Fusi Aizpurúa admite que la España del siglo XIX fue una “de centralismo legal, pero de localismo real[7]”. Aunque hay elementos que se antojan nacionalizadores (sistema educativo, expansión medios de comunicación, creación de un mercado nacional, urbanización del país), estaríamos ante una realidad político-geográfica esencialmente disgregada, invertebrada.
¿Cómo debe enfocarse entonces la cuestión? El Estado español (constituido de facto) intenta sin éxito completo, constituir una nación, la española; mientras que en el resto de las nacionalidades hispánicas, fueron esas naciones las que pretendieron, sin conseguirlo, construir un Estado.
Esta contradicción es la que emergería en el panorama político español cuando se acerca el cambio de siglo. Los nacionalistas y regionalistas catalanes plantean (mas bien, la burguesía catalana cuando confía sus intereses los políticos catalanistas que hasta ese momento eran un grupo de jóvenes contestatarios) la “cuestión catalana”.
El catalanismo, muchas veces supeditando el nacionalismo al regionalismo como estrategia, comienza a cimentar una conciencia nacional catalana, preparada por el importante movimiento cultural de la Reinaxenca.
Sin embargo, hasta la crisis del 98, el catalanismo era un fenómeno muy minoritario. Cambó dirá en sus memorias precisamente que fue en el cambio de siglo cuando se transformó el catalanismo de movimiento sentimental a un movimiento popular. Y político.
Es en el momento en que el catalanismo entra de lleno en política cuando aflora el pleito nacionalista, tanto el periférico, como el español. Hay proyectos de historiografía con el objetivo de crear conciencia nacional (y nacionalista), discursos, panfletos, etc.
Pero, ¿en verdad fue este discurso el verdadero artífice de la radicalización de las conciencias nacionales catalanas y no lo fue precisamente el compromiso adquirido con la burguesía lo que hace que este nacionalismo trasciende sus otrora estrechos márgenes? Burguesía que fue, antes que nacionalista, celosa protectora de sus intereses.
Por el otro lado, el discurso nacionalista español tampoco creó una excesiva conciencia nacionalista en la población española: también cabría preguntarse hasta qué punto fue un recurso de las clases económicas hegemónicas castellanas contra la posible amenaza de sus análogos catalanes. Esta interpretación de carácter económico de la irrupción del nacionalismo también se encuentra en la idea de que el nacionalismo catalán surge por el desfase entre los intereses y reivindicaciones de una clase burguesa, que son imposibles de satisfacer en el marco de un Estado (España) que tiene un carácter marcadamente agrario.
Lo que es un hecho, es que ambos proyectos nacionalistas (aunque su teorización tuviese un componente bucólico, populista, castizo), tuvieron un marcado contenido de clase.
La tesis del profesor Pérez Garzón es que efectivamente, más que fundamentar el análisis en factores de integración vertical, las verdaderas claves (del proyecto nacionalizador español del liberalismo de la facción moderada, por ejemplo) estuvieron en la defensa de un régimen de la propiedad.[8]
Ahora bien, los nacionalistas catalanes no tuvieron más remedio que aceptar el reto de desmontar las tesis españolistas del nacionalismo de la Restauración ( España única, católica, no democrática, etc.) desde los mismos presupuestos esencialistas, para legitimar las aspiraciones del catalanismo político. Todo nacionalismo falsea su propia historia, realiza una “invención de la tradición”.
De este modo, se empezó a configurar y divulgar en Cataluña un discurso político que defendía la existencia de una identidad nacional propia, en un contexto de clara competencia con la identidad oficial española, ya codificada como única, castellanizada y vinculada al Estado centralista. Como decíamos antes, si durante el s. XIX el federalismo republicano fue la alternativa coherente al modelo centralista, desde principios del s. XX, la alternativa al nacionalismo español fue de calibre totalmente distinto, rivales en el seno del mismo Estado, que desafiaban el monopolio nacional.[9]
Ya entrados en las primeras décadas del siglo XX, nos encontramos con que ni España era una entidad enteramente consolidada, ni los nacionalistas periféricos pusieron verdaderamente en peligro el carácter nacional del Estado español. A pesar de los importantes logros, conseguidos en este sentido, la mayoría del pueblo catalán, carecía de suficiente consciencia nacional, y porque sus dirigentes optaron antes que por el nacionalismo político, por el privilegio económico y por el mantenimiento del orden social.[10]
Lo relevante de la irrupción de los movimientos catalanistas es que, cuando eclosionan a finales del siglo XIX, tal como afirma Vicens, lo hacen de la mano de lo que sería una aproximación radicalmente diferente de los intelectuales y/o políticos catalanes hacia la crisis finisecular y al final de la Restauración con respecto a los castellanos. Si aquellos lo hacen con una mirada de pesimismo o retraimiento, con la generación de 1901, según Vicens Vives, Cataluña en cambio se convierte en dueña confiada de su propio destino y emprende un rumbo propio. El mismo escritor dice que esa galvanización de burguesía y pueblo en un ideal colectivo de resurgimiento no fue posible más que en Cataluña.[11]
El tema es que dicho espíritu rupturista tuvo una muy diferente repercusión en la vida política a un lado y otro del Ebro. En el resto de España este espíritu finisecular no se tradujo en términos políticos importantes, mientras que en Cataluña, sí.
Los intelectuales españoles fueron críticos, pero no constructivos, no crearon una doctrina capaz de proporcionar un ideal común a la sociedad en la que actuaban, que veían como totalmente inmovilista. Y así, en el terreno de la política Española, las novedades fueron las mínimas.
En Cataluña, siempre según Vicens Vives, el panorama fue muy distinto. El historiador señala el vigor y la fuerza constructiva de la Cataluña finisecular en el que la novedad, es que el espíritu trasciende (aunque tampoco podemos decir que fuese democratizante) a los meros intelectuales. Si bien es cierto que se vive un proceso de “invención de Cataluña” por parte de unos pocos escritores, también lo es que la respuesta que da a la sociedad a los llamamientos de intelectuales y políticos es mucho más dinámica que en el resto de España.
Tusell cree que gracias al posibilismo, la sensación de continuidad y pragmatismo, con que fue abordada esta transformación en el modelo catalán tras 1901, y al hecho de que más que en Castilla, en Cataluña, la generación finisecular ejerció una hegemonía que se impone a la siguiente de forma clara y patente, se produce un salto irreversible, tanto en lo intelectual como en lo político.[12]
Además, Cataluña parecía ser también puntera con respecto al resto de España, tanto en las transformaciones demográficas (especialmente la inmigración), en el mismo desarrollo económico, o en el mundo cultural-editorial.
Este desfase entre la realidad catalana (enfrentada a problemas desencadenados por el desarrollo industrial, con nuevas necesidades) y la del resto del Estado español, es la que pudo también ayudar a galvanizar los sentimientos de solidaridad vertical entre la sociedad catalana en un punto, primero, el rechazo al centralismo (hablamos del siglo XIX), y después, la formación de un verdadero proyecto político catalanista/nacionalista.[13]
Así, parece razonable el sentimiento de algunos catalanes hacia su tierra como verdadera vanguardia con respecto a España. De aquí vendría la vocación de gran parte del catalanismo (diría, de todo, antes de la II República), de actuar como vanguardia modernizadora con respecto al resto de la Península y de afán de intervencionismo patente en los escritos de un Prat o de un Cambó: la idea de “catalanizar España”.
Ahora bien, pasada la Dictadura de Franco y todo el siglo XX, chocamos con una serie de realidades: ni España se ha configurado en un verdadero Estado compuesto (aunque en la Constitución aparezcan como integrantes de la Nación española las nacionalidades y regiones), ni Cataluña se ha convertido en Estado. Además, la verdadera catalanización de España y la integración de Cataluña en los centros más altos de poder estatal (léase, que haya un gobierno con catalanistas) parece lejana.
¿Qué ha pasado? Como intuyen algunos autores podríamos pensar que precisamente es que esa radical diferencia en cuanto desarrollo de Cataluña con respecto al resto de España ha amainado un poco, no sólo por el proceso de “des-urbanización” del franquismo, sino por un progresivo desarrollo de Madrid y de otros núcleos urbanos de la península.[14]
A pesar de eso, a casi cien años vista, somos testigos de que la relación de España con Cataluña aún tiene una peculiaridad especial. Es cierto que dicha relación habrá cambiado desde las formulaciones catalanistas del siglo XIX hasta el siglo XXI, pero pensar la relación con miras a una verdadera convivencia y a una integración sigue siendo un problema que si bien pudo empezar por una formulación imaginaria, es real, pues sus consecuencias son palpables.
Esto ocurre cuando España es con toda seguridad una de los Estados más plurales de Europa Occidental. Lo muestra el hecho que un gran porcentaje de la población se comunica con una lengua que no es la oficial común a toda la Península. Lo muestra también que aunque para una gran parte de los ciudadanos España es un Estado y una Nación, para una minoría muy importante es sólo un Estado, pero no una Nación.
Tal pluralidad de hecho, obliga a una mutua comprensión que sea al mismo tiempo acercamiento, pero incorporación del Otro. Siendo esta pluralidad un hecho consumado, España debería darse cuenta del valor enriquecedor de la diferencia, y de tomar consciencia de las obligaciones que se tienen una a la otra en tanto que integrantes en un proyecto común.
La realidad es que dentro de la misma Cataluña funciona una sociedad que de entrada parecería imposible: ya en 1975 contaba entre su población a más de un tercio que había nacido en otras latitudes.
A este respecto, la elaboración de la Constitución habría dado carta de naturaleza y reconocimiento al más alto nivel del hecho diferencial de Cataluña, con el artículo 2 que estipula que la nación española se conforma de las diferentes nacionalidades y regiones ibéricas y la configuración del Estado de las Autonomías.
Entonces, ¿que factores pueden ayudar a explicar, ahora, el que se haya producido un ahondamiento de la distancia no sólo entre la política catalana y la del resto de España, sino entre las respectivas sociedades?
Tal vez, una mala predisposición hacia problemas que en lo local no parecen tan graves, y en las instancias centrales parecen gravísimos (ejemplo del “conflicto lingüístico” en Cataluña). Aunque la política de Cataluña ha sido la de ampliar su autonomía, o bien mantenerse en la que tiene, el mentado derecho de autodeterminación, que no es otra cosa que una afirmación de la identidad, se ve en Madrid como una amenaza.
La política pudo haber hecho las relaciones más tirantes, pero parece claro que hay una “tendencia espontánea que contribuye a la confrontación de las identidades”[15].
Si es así, la pluralidad de hecho, tan consistente y de tan larga duración como la española exige como consecuencia obligada una labor cotidiana del Estado central y de las de las regiones y nacionalidades, en pro del conocimiento y la convivencia (esfuerzo cotidiano, no puntual y por decreto) pues, de lo contrario, puede haber un conflicto social.
Para esto, urge volver a las posiciones del catalanismo finisecular, es decir, de “concordia”, de tener en cuenta desde Cataluña a España como realidad necesaria para resolver los problemas. Y viceversa: organizar una convivencia.
Para esto, lo importante es hacerlo desde posiciones contemporáneas, no anacrónicas.
Obedece a parámetros del pasado pensar que cada nación tiene que ser un Estado o que cada Estado deber ser exclusivamente mono-nacional. Con ácidas líneas, Enric Ucelay- Da Cal lo dice en su ensayo, la primera objeción contra los nacionalistas o soberanistas es que Cataluña no se constituyó en Estado durante el siglo en que ese fue el signo de los tiempos. Lo demás es realizar contra-fácticos, hacer historiografía-ficción.
Lo malo de las reivindicaciones de este tipo, amén del proceso centrífugo y disgregador que evidencian, no es que sean utópicas, sino que son anacrónicas. Entran en la “aporía soberanista”, en palabras de José Ramón Recalde. En el siglo XXI no puede convertirse con métodos del siglo XIX a cada Estado en mono-nacional, máxime que en el pasado esto haya sido llevado a cabo mediante procesos de “genocidio cultural homogeneizador”. La construcción de la nación por un Estado no parece una salida política viable o sensata.[16]
Hoy, la conciencia de identidad debe desarrollarse por otros procedimientos y con otros objetivos. “Una determinada colectividad debe tener la capacidad para situar su particular reivindicación, situándola al mismo tiempo en el camino de las aspiraciones y esperanzas de futuro del conjunto de la Humanidad”[17].
Lo lógico parece buscar un poder político suficiente, capacidad de autonomía, pero no reclamar empecinadamente la construcción de un Estado- Nación propio y una soberanía. Una petición que tiene mucho de mito y de nominalismo, y que a veces utiliza métodos que vulneran el pacto fundamental democrático que se materializa en la Constitución.
La soberanía absoluta, es un término que ahora ya no es más que un dogma. Y no me refiero a las supuestas experiencias de integración supranacionales como la UE y a la supuesta desaparición (cansancio) del Leviatán. Me refiero a que en el sistema internacional actual se exige un necesario reposicionamiento de los Estados con respecto a las redes de toma de decisión y de poder internacionales. La soberanía de las entidades políticas se ha convertido en algo relacional, es la capacidad de tomar decisiones que afectan su futuro y del de sus ciudadanos, y que pasa por participar en las estructuras de poder internacionales, sea esto acuerdos bilaterales, empresas transnacionales u OIG’s, antes que por quedarse en la atalaya de sus fronteras. Es una cuestión de mera praxis, y curiosamente, una forma de “empoderamiento” de los mismos Estados[18].
Los nacionalismos, y con ellos, el sector catalanista independentista, deben a su vez tomar una actitud de abandono de la aspiración estadista y buscar formas nuevas de integración más provechosas en la vía hacia un orden político nuevo, acorde con el nuevo concepto de soberanía.
Es verdad que la experiencia institucional Estatal española sobre la integración de las nacionalidades y regiones en los centros de decisión centrales, como por ejemplo la Oficina de Comercio Exterior (y pocas más) ha resultado decepcionante, viciada, y al final, mera retórica sin integración o poder de decisión efectivo para las Autonomías. Sin embargo, según el profesor Ballbé, es válido pensar en este otro sentido sobre la Unión Europea: en el de la posibilidad de co-participación, es decir, de la acumulación de poder político de Catalunya y de las “regiones y nacionalidades”, en el seno de las instituciones comunitarios. Esto en España está aún a un largo trecho del paradigmático caso alemán[19].
De cualquier manera, se debe tener en cuenta que si España ha de constituirse un verdadero Estado compuesto o una nación de naciones debe garantizar su identidad, pero no debe hacerlo exclusivamente en el plano institucional o en el racional, sino también en el afectivo.
Más que un “patriotismo constitucional”, habría que pensar el referente histórico para la posibilidad de la existencia de los “dobles patriotismos”, estudiado por Fradera, y en la idea de Recalde en que dos niveles de identidades no necesariamente se conviertan en una inevitable jerarquía o en excluyentes.[20] Salvando las distancias al siglo XIX:
“la destilación de una identidad catalana distinta se articuló de modo muy obvio en el marco de una estructura que de doble patriotismo español y catalán, de patriotismos compartidos. Mientras el primero expresaba la profunda inserción de los grupos dirigentes catalanes, y de todo el espectro liberal, en el marco del espacio político español; el segundo expresaba las tensiones internas del propio entorno. No entraban en competencia, ya que expresaban y daban forma a necesidades e impulsos distintos y diferenciados. (…) ser sujetos activos de la política española implicó per se algún tipo de identificación con el patriotismo general, pero no el olvido de la propia historia”[21].
Sería preciso un patriotismo de la pluralidad, como elemento de la solidaridad, producto de una nueva visión de España, que debe cimentar más estrechamente las relaciones entre sus componentes.
Un “fellow feeling” que identifique tanto a catalanes como a castellano con una tarea común, que es una idea que ya apuntaba Ortega en “España Invertebrada”. Tal sentimiento supera con mucho el vínculo del puro interés racional (es decir, pensado materialmente).
En este sentido, no es suficiente considerar la realidad española como plural (un hecho que ya esta ahí) sino reconocer el carácter fecundo y enriquecedor de esa pluralidad. Esta es la idea que Javier Tusell propone: una idea de patriotismo de la España plural, y no simplemente un “patriotismo constitucional”[22].
Ahora bien, el aprecio por lo plural no se produce por generación espontánea, pues para ello hay que partir de un nivel de conocimiento y sensibilidad cultural.
Por eso se exige una verdadera pedagogía de la pluralidad, en una política cultural y educativa adecuadas, pero no desde arriba, por decreto, abruptamente (como la normalización lingüística hecha por la Generalitat), como se impondría un Estado nacional sobre el territorio, sino paso a paso, con sensibilidad y actitud moral de respeto a lo diferente. Una tarea importante a realizar para el futuro, con base en una nueva educación cívica.
Como dice Herrero, “el patriotismo español debe ser una especie de supranacionalismo en el que la lealtad constitucional no se para en normas y en valores, sino que moviliza los afectos”[23]
El patriotismo constitucional, la constitución, tiene que ser realmente integradora, una referencia a la idea base del profesor Ballbé, de las nacionalidades españolas, pero no lo será en tanto que no existe una auténtica consciencia y pedagogía de la pluralidad. La misma Constitución es letra muerta si no descansa en un fundamental sentimiento de identidad colectiva.
En términos políticos, solo con la construcción de se patriotismo de la pluralidad será posible convertir en realidad el proyecto de muchos de los nacionalistas catalanes: la Iberia Grande, una plenitud política. Este esfuerzo, aunque suena muy manido, debe venir tanto del gobierno central como de los autonómicos.
Se trata de llegar a ese patriotismo de la pluralidad, pues entonces “no se trataría de subsumir unas naciones sin Estado, calificables de históricas, culturales o lingüísticas, en el Estado de otra nación, sino en hacer naciones diferentes copropietarias del Estado común. No habría así naciones con Estado o sin Estado, sino un Estado común a varias naciones o, lo que es lo mismo, naciones que coparticipan de un mismo Estado”[24].
Para construir la España plural hay que constatar que ha sido y es “una nación de naciones” y que es preciso partir de la altura del tiempo en que se vive (y no de anacronías) de un cierto patriotismo de la pluralidad. Además de que debe haber un diálogo que construya el consenso. Se trata de proyectar los éxitos colectivos de las nacionalidades y regiones españolas en conjunto (p. e. la Constitución). No tiene sentido enfrentarse acerca de la legitimidad de sentimientos de identidad ni convertirlos en excluyentes.
De esa actitud hay que partir para prolongar aquellos éxitos y construir una España plural. Buscar nuevas formas de encaje que no ofendan a nadie, sobre el pacto acordado hace treinta años. Constatar las diferencias y llegar a un acuerdo, que permita no solo “conllevancia” sino convivencia.
Y en este sentido, como dice Fradera, ¿por que mantener el tabú del espíritu del federalismo, cuando justamente podría cobijar una secuencia de identidades con múltiples lealtades? Debería plantearse una profundización de un proyecto federal factible en sus distintos ámbitos; en las competencias de Catalunya, en el fortalecimiento de la representación de las autonomías en el Senado, en la articulación de la defensa de los intereses de las CCAA en Europa, etc.
La común humanidad posee la relevancia moral de forjar una lealtad que no elimina la posibilidad de otras lealtades. Sustituir la genealogía teleológica de un poder político español por la interacción como factor explicativo constante.



[1] Fradera, J.M. “La dificultad de describir la nación”, en Fradera y Ucelay-Da Cal (ed.) Noticia nova de Catalunya. CCCB. 2005. Bercelona
[2] Recalde, J. M. “Convivencia ciudadana y sentimiento de identidad”, en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999
[3] De Riquer, citado en Sánchez González, J. “El Estado nacional español y la (in)vertebración de España”, en Ortega y Gasset, José. España Invertebrada. Con un Estudio de España y su idea en la Historia. Edición de “Diálogos con la Luna”. Universidad de Extremadura. Cáceres, 1999

[4] De Riquer, citado en op. cit, y De Riquer, Borja, “El surgimiento de las nuevas identidades contemporáneas: propuestas para una discusión”, en en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999

[5] Fradera, J. M., “El proyecto liberal catalán y los imperativos del doble patriotismo”, en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999
[6] Sánchez González, J. “El Estado nacional español y la (in)vertebración de España”, en Ortega y Gasset, José. España Invertebrada. Con un Estudio de España y su idea en la Historia. Edición de “Diálogos con la Luna”. Universidad de Extremadura. Cáceres, 1999
[7] Fusi Aizpurúa, citado en Sánchez González, op. cit.
[8] Pérez Garzón, “El nacionalismo español en sus orígenes: factores de configuración”, en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999
[9] Pérez Garzón, op. cit.
[10] Sánchez González, op. cit.
[11] También es verdad, sin embargo, que el pensamiento en ambas latitudes tuvo rasgos comunes, quizás a toda la época, como la búsqueda de una especie de “esencia” de las naciones o de las identidades colectivas. Tanto los catalanistas como los castellanos creerán que su nación contiene una esencial natural, producto de la historia, de la geografía, de la antropología…

[12] Tussell, Javier. “España y Cataluña al comienozo de dos siglos”, en El Món de Cambó : permanència i canvi en el seu 125è aniversari ; estudis a càrrec de: Jesús Burgueño ... [et al.] Institut Cambó, Alpha. 2001. Barcelona
[13] De Riquer, Fradera, entre otros autores, plantean esta idea.
[14] Sobre esto, hay comentarios de Javier Tussell y de Enric Ucelay- Da Cal.
[15] Ucelay- Da Cal, Enric, “Describir lo que habría de haber existido, o cómo historiografiar el fracaso particularista catalán a lo largo del siglo XX”, enFradera y Ucelay-Da Cal (ed.) Noticia nova de Catalunya. CCCB. 2005, Bercelona
[16] Recalde, Jose Ramón, op. cit.
[17] Tussell, Javier, op. cit.
[18] Ballbé, Manuel. Soberanía dual y constitución integradora. Ariel. Barcelona, 2003
[19] Ballbé, Manuel, op. cit.
[20] Recalde, y Fradera en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999

[21] Fradera, J. M. “El proyecto liberal catalán y los imperativos del doble patriotismo”, en García A. (ed) España, ¿nación de naciones? Revista Ayer 35. Marcial Pons. Madrid, 1999
[22] Tusell, Javier, op. cit.
[23] Herrero, Miguel, citado en Tusell, Javier, op. cit.
[24] Herrero, Miguel, citado en Tussell, Javier, op. cit.