domingo, 2 de diciembre de 2007
Uno entre mil
El gobierno socialdemócrata decente, moderno, concertador y de los señoritos, que tanto aplauden los empresarios y los medios de información, estaría bien para un país donde no hayan desigualdades económicas y sociales tan extremas y donde la miseria y el hambre no sea una realidad en la mitad de su población. Pero en México, como en todos los países africanos, asiáticos y americanos, no pueden trazarse políticas para hacer desaparecer la miseria hasta los próximos 200 años mientras mil familias se dedican a acumular capital y riquezas y los políticos se dedican a cobrar enormes e insultantes salarios y a gozar viajes de placer en todo el mundo. Los pueblos tienen toda la razón al gritar: ¡Ya basta! y tienen el derecho de pelear en las calles, las plazas y demás.
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