miércoles, 4 de junio de 2008

Más sobre escaleras

Sin futuro, la explotación en aguas profundas, advierten expertos
■ El tricolor presentará antes del 15 de julio “iniciativas alternas”
■ Aboga Adrián Lajous por la intervención de corporaciones extranjeras; el STPRM se ha apropiado de la renta petrolera, dice
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Ampliar la imagen Adrián Lajous, director de Petróleos Mexicanos durante el gobierno de Ernesto Zedillo, ayer en el Senado Foto: Marco Peláez
En medio del debate, cuando los defensores de la reforma de Felipe Calderón no lograban rebatir los argumentos de técnicos y especialistas en el sentido de que no es conveniente ni necesario ir en estos momentos a la explotación en aguas profundas, el senador Jesús Murillo Karam dejó claro que su partido “no votará” una “privatización simulada” de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El también secretario general del Partido Revolucionario Institucional anunció que, antes del 15 de julio, el PRI presentará “una o dos iniciativas alternas” a la del Ejecutivo, una contrapropuesta que deja fuera la inversión privada en refinación, almacenamiento y transporte.
A propuesta de la Comisión de Energía, se recortó ayer la discusión, que sólo se dio entre los ponentes. Los legisladores fijaron posturas sin poder intercambiar puntos de vista con los participantes. Ese espacio lo aprovechó Murillo Karam para advertir que el PRI no avalará “simulaciones jurídicas”.
Los panistas se asombraron cuando el senador priísta informó del acuerdo entre la dirigencia nacional del tricolor y sus grupos parlamentarios para no votar en favor de refinerías con capital privado ni permitir que los ductos y almacenamiento se conviertan en monopolios y tampoco aceptar contratos “que no estén perfectamente bien definidos”.
Fue un no rotundo del PRI a las principales propuestas de Calderón, que se sumó a la opinión de la mayoría de los especialistas en materia petrolera que ayer, durante el séptimo foro de discusión, expusieron los riesgos e inconvenientes de explotar aguas profundas en el Golfo de México.
De hecho, de los ocho participantes sólo el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil; el asesor de trasnacionales Gustavo Bonilla; el académico Ricardo Padilla y el ayer muy cuestionado Adrián Lajous defendieron abiertamente ir en busca de petróleo a aguas profundas, aunque no rebatieron los señalamientos de los ingenieros petroleros Ricardo Prian Caletti, María Fernanda Campa y Eduardo Beltrán.
Lajous, director de Pemex en el sexenio de Ernesto Zedillo y representante ahora de la trasnacional Schlumberger –cargo que no desmintió–, abogó por las corporaciones extranjeras y dio su apoyo “profesional, técnico y crítico” a los contratos de servicios incentivados propuestos en las iniciativas de Calderón, aunque resaltó que es “preferible” hacer reformas constitucionales a fin de permitir el capital privado en la refinación de petróleo.
Se lanzó luego contra el sindicato petrolero ya que, dijo, “ha logrado apropiarse, directamente, de la renta petrolera a través de remuneraciones y prestaciones generosas y altos niveles de sobrempleo”. Lajous agregó que el organismo gremial “ha logrado imponer prácticas laborales que afectan la eficiencia operativa de la empresa”.
Ahora en su papel de funcionario de una trasnacional, llamó a establecer un programa de exploración y explotación en aguas profundas y superprofundas, que vincule “a las empresas petroleras internacionales con el dueño del subsuelo”. Es insuficiente, sostuvo, “aludir a la necesidad de establecer algún tipo de asociación con posibles inversionistas o proponer vagas alianzas estratégicas”. Se requiere, recalcó, precisar la manera “como se compartirán riesgos y beneficios, expresándolo en términos y condiciones contractuales”.
Ese discurso corroboró lo expresado antes por la doctora en Geología María Fernanda Campa, quien sostuvo que la urgencia para perforar en aguas profundas, es de quienes quieren tener bajo su dominio directo la perforación, producción y distribución de los hidrocarburos.
Sin embargo, el ingeniero Ricardo Prian Caletti recalcó que no es recomendable la explotación en aguas profundas, ya que es “inmadura, de alto riesgo y sumamente costosa”; no hay reservas ahí, recalcó, y todo obedece a que las trasnacionales que operan en el Mar del Norte y están por terminar la explotación de sus yacimientos “requieren urgentemente ocupar sus equipos y personal en otros países que quieran compartir su riqueza petrolera, aun en riesgo de ser saqueados”.
Incluso, el ingeniero Eduardo Berrueto Zenteno, ex trabajador de Pemex, no se manifestó directamente en contra de la iniciativa, pero advirtió que los pozos perforados en aguas profundas “son de baja productividad y escasa reserva probada”.
El representante gubernamental en el foro, el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil, se limitó a rechazar los cuestionamientos. No es una iniciativa privatizadora, no hay contratos de riesgo ni concesiones, insistió, y más que dar argumentos técnicos para probar sus dichos se dedicó a descalificar la consulta nacional sobre las iniciativas de Calderón, propuesta por actores políticos y el ex ministro Juventino Castro.
“Si tenemos un Congreso plural, que fue electo democráticamente, ¿por qué habría necesidad de consultar a nadie?”, preguntó el funcionario de Pemex. El ingeniero José Eduardo Beltrán, académico de la UNAM y ex diputado federal, que había propuesto también la consulta, deploró la falta de argumentos de fondo en la defensa gubernamental. “Le pueden llamar como sea, pero es una privatización si van a licitar con trasnacionales, como en la época de Porfirio Díaz”, dijo.
También la doctora Campa, hija del legendario dirigente ferrocarrilero Valentín Campa, reivindicó la consulta como medio de legitimar una reforma de tal magnitud. El presidente de la Comisión de Energía, Francisco Labastida, trató de callarla porque, dijo, ya se le había acabado el tiempo, pero ella no se lo permitió. “Tres segundos, déjame terminar; a Adrián Lajous le tocó el número siete y lo pasaste al ocho”.
Labastida no respondió a la clara alusión sobre sus maniobras para colocar al final de la discusión a Lajous, a fin de que pudiera responder a los cuestionamientos. El priísta llamó a una conferencia de prensa conjunta con Murillo Karam, para hablar de las iniciativas que presentará el PRI, y al salir del recinto de Xicoténcatl se escondió en un local comercial de Donceles para evitar los insultos que sí se llevó el senador del Verde Ecologista Arturo Escobar.
Como lo ha hecho en los últimos foros, Escobar defendió la reforma de Pemex y ayer un grupo de personas le gritó: “¡Vende patria!, ¡vendido!”.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

interesante

Anónimo dijo...

¿Cuál es la diferencia entre los pintores naturalistas, los impresionistas y la escuela del realismo zurdo?
- Los naturalistas pintan lo que ven, los impresionistas lo que sienten y los zurdos lo que les dicen.

Anónimo dijo...

Un socialista, un capitalista y un comunista deciden hacer una reunión.

El socialista llega tarde y dice: Perdonme llegué tarde porque me quedé esperando en la cola de entrega de salchichas.

¿Que es una cola? pregunta el capitalista

¿Que son las salchichas?? pregunta el comunista.

Anónimo dijo...

Entrevista con el vampiro:

¿Cuál es la estructura que en estos momentos tiene Pemex en materia fiscal y qué se está proponiendo para sanear su situación deficitaria?
Pemex actualmente paga en números redondos el 60.8 por ciento de sus ingresos: de las ventas totales, de tal manera que a pesar de que las utilidades operativas son de un orden de casi 60 por ciento de la operación, para poder pagar los impuestos tiene que pedir prestado para completar. Entonces al ir creciendo los activos, las inversiones que se hacen las tenemos que ir financiando con préstamos, y nuestros pasivos van aumentando a mayor ritmo. Por lo tanto nuestro patrimonio se va mermando.


Tal vez nuestros acreedores nos ven muy cercanos al gobierno, pero eventualmente bien pudiera no ser así y empezaríamos a tener problemas de financiamiento que nos limitarían nuestras posibilidades de crecimiento.


La relación entre Pemex y el gobierno es muy estrecha y al mismo tiempo es históricamente muy complicada. Pero, ¿qué fue lo que llevó a que la estructura fiscal de Pemex llegara a pesar tanto?
Yo creo que hay una razón principal: históricamente ha sido más cómodo gravar a Pemex que subirle impuestos a la sociedad.



Ese fue el caso también de muchas otras empresas paraestatales que, claro, nunca tuvieron ese valor mítico y legendario que tiene la expropiación petrolera, y que eventualmente fueron desincorporadas y privatizadas. Ahora el gobierno se ha quedado sin esas empresas, y le está cargando más la mano Pemex.
Bueno, le quedan, además de Pemex, la Comisión Federal de Electricidad, Luz y Fuerza, aunque, claro, ya no es comparable a las miles de empresas paraestatales que había en los años 70.


En el debate de la reforma fiscal, ¿está prevista alguna especie de reducción, sustitución, disminución de impuestos para Pemex?
Sí, en la propuesta del ejecutivo se encuentra un proyecto específico para Pemex, en donde el organismo de exploración y producción pagaría una tasa menor hacia adelante y sería aplicada a las nuevas situaciones, en tanto que los otros tres organismos pagarían impuestos como cualquier otra empresa privada, pero la generadora de gran valor, que es exploración y producción, recibiría un incentivo en el sentido de que todas las nuevas inversiones tuviesen una tasa parecida a la de empresas petroleras internacionales.



Para la empresa, ¿esto significaría una liberación de recursos gradual que podría destinar a la inversión que tanto hace falta?
La dedicaríamos a autofinanciarnos y así tener un crecimiento más saludable.


Otro tema que se viene discutiendo desde hace tiempo es sobre la conveniencia de una reforma energética. Se ha estado pidiendo, en el caso de Pemex, su autonomía de gestión. ¿Qué implica esto desde el punto de vista administrativo y qué tan factible es que se logre —si no en el corto plazo, sí en el mediano— eliminar la sobrerregulación que padece la empresa?
La factibilidad de que se logre es elevada, al grado que el Congreso se dé cuenta y entienda el valor que ello le traería a Pemex, y partiría de la base de cambios en la ley orgánica de Petróleos Mexicanos para desvincularlo de la función pública, así como de otros organismos que ejercen una fuerza normativa sobre la empresa y que Pemex se sustentara bajo la guía de un consejo que regiría los destinos de la empresa, para de esta manera tener una mayor flexibilidad que nos permita reaccionar con mayor velocidad ante los constantes cambios que continuamente se dan en el mercado y nos pondría a la par con otras empresas con las cuales competimos.



¿Y esa autonomía le conferiría la facultad de contratar a empresas del sector privado nacional y extranjero para ciertos proyectos relacionados con el gas o la petroquímica?
Nuestra facultad de contratación, que históricamente hemos tenido, seguiría siendo la misma porque las limitaciones están en la Constitución y en la ley secundaria. Lo que se facilitaría es que no tuviésemos que ir a través de procesos de licitación y escoger con ello la oferta más económica, sino que tendríamos la facultad —similar a la de las industrias privadas— de negociar con contratistas los términos que más le convinieran a Pemex, y hacerlo con mucha mayor agilidad.


Un tema complicado es la relación de Pemex con el gobierno, pero también con algunos partidos políticos (recordemos recientemente el escándalo relacionado con el Pemexgate) y el sindicato. Pero más allá de “la grilla” hay un hecho contundente que es que, con poco más de 130 mil empleados, en comparación con otras empresas petroleras internacionales, Pemex registra un importante sobreempleo. Se gasta mucho en mantener una nómina onerosa al tiempo que se está invirtiendo poco en exploración y producción.



Podemos estar de acuerdo en que hay un exceso de personal en ciertas áreas, pero que por razones contractuales debemos mantener. Son cuestiones que tenemos la intención de ir negociando con el sindicato para ir modernizando la empresa. Pero más importante que eso, creo, es señalar que no ha habido ninguna restricción en cuanto a nuevas inversiones para impulsar el crecimiento de Pemex debido a esa causa.



Hay una necesidad patente de hacer alianzas estratégicas, sobre todo en materia de gas y petroquímica, debido a la escasez de recursos y que permita a Pemex concentrarse en lo que se mencionaba al principio: la exploración y la producción de crudo. Y se concibió un esquema de contratos de servicios múltiples que ha generado un encendido debate tanto legal como ideológico en la sociedad. A ese respecto ¿qué nos puede decir?
Este debate lo acotaría a segmentos limitados de la población y efectivamente lo concibo como una discusión en el campo ideológico y no tanto en el campo jurídico donde hasta la fecha, no hemos tenido ningún planteamiento serio que le diera peso al hecho de que de acuerdo a la ley, no estuviéramos operando dentro de lo legal.


El contratar servicios es una tradición de Pemex desde hace 65 años, así como de las petroleras en todo el mundo. Es una manera efectiva de comprar desarrollos tecnológicos y especializaciones y esto se practica en diferentes campos. Vale la pena resaltar que en lo que toca a petroquímica, a gas y a crudo (especialmente en aguas profundas), carecemos de capital, de tecnología y de prácticas modernas. Por lo tanto, en nuestro caso se hace más patente la necesidad de fomentar alianzas estratégicas con quienes nos puedan proveer de lo que carecemos.


En esas zonas de aguas profundas, ¿tenemos reservas probadas ahí o hay que explorar?
Hay que explorar. Prácticamente el Golfo de México está inexplorado, y explorarlo es un reto enorme dado que su potencial es muy significativo y esto se deriva de la proyección de las zonas geológicas que al norte de nuestra frontera se están explotando abundantemente, y las indicaciones son que de nuestro lado debe existir un potencial mayor.


Ahora, todo esto es necesario comprobarlo a través de una exploración sistemática que no se ha llevado a cabo por falta de recursos y de tecnología que ha avanzado significativamente en los últimos 15 años.


De las empresas que pueden suministrar o que pueden tener esta tecnología y recursos para establecer esta alianza estratégica, se ha mencionado que asumen un riesgo muy alto y que las garantías no son parejas.
Bueno, la realidad es que los recursos por aplicarse a la exploración y explotación de aguas profundas son de un orden mucho mayor que los que se emplean en tierra o en aguas someras. Por lo tanto, las grandes empresas en el mundo, para aminorar sus riesgos individuales, han llevado a cabo alianzas donde se unen para ejecutar proyectos y para reducir el posible riesgo pero también comparten tecnologías.


¿Estas alianzas están concebidas como lo que en la empresa privada se denomina ‘outsourcing’?
No, el ‘outsourcing’ es muy conveniente para una petrolera que no trata de abarcar más allá de lo que son sus competencias centrales y compra servicios periféricos o especializados. No, en nuestro caso, las alianzas que llevamos a cabo para estas exploraciones muy costosas son más parecidas a un ‘joint venture’, en la que nos unimos en sociedad con una misma meta de ciertos objetivos y en la misma proporción nos repartimos los beneficios que se obtengan.


¿Nos puedes hablar un poco sobre el Proyecto Fénix?
Ahí la orientación es revitalizar las cadenas productivas de petroquímica que son competitivas a escala internacional, particularmente se trata de la cadena del etileno, que es de la que derivan todos los polietilenos. En nuestra empresa tenemos un potencial muy atractivo hacia delante. Lo que pretendemos es lograr esta revitalización vinculándonos con el sector privado, de manera tal que se ataque el mercado norteamericano: es decir Canadá, Estados Unidos y México, y que las empresas privadas traigan su tecnología para asegurarnos que tenemos la competitividad adecuada en la cadena del etileno.


En pocas palabras, se trata de que Pemex se aboque a garantizar el suministro de las materias primas requeridas a largo plazo para que estas empresas se animen a producir para el mediano y largo plazo, con el propósito de tener una participación muy importante en el mercado de Norteamérica. (Ver artículo siguiente.)


En cuanto al mercado internacional, ¿cuál es la situación actual del mercado mundial del petróleo después de la incertidumbre que trajo consigo la guerra en Irak?
Es un mercado que está bastante competido en el que grandes jugadores como Rusia han aumentado mucho su producción, o en el que Irak ha ido recuperándola o en donde Nigeria, Indonesia o Venezuela tienen planes de aumentarla y entonces la competencia es significativa.


Arabia Saudita es la mayor productora de petróleo del mundo, aunque Rusia posiblemente la llegue a sobrepasar. Todo mundo quiere tener una participación activa dentro del concurso mundial. Sin embargo, es importante destacar que, en el caso de México, en 20 ó 30 años es muy factible que haya una sustitución de hidrocarburos por algún otro tipo de combustible que tendería a disminuir considerablemente la demanda de petróleo crudo. Por lo tanto, tenemos la obligación de producir la mayor cantidad de petróleo que podamos en esa ventana de 20 ó 30 años. De lo contrario tendrá un valor muy demeritado y, habiendo dicho eso, si aún nos falta mucho por explorar, entonces es cosa de que nos propongamos empezar esa exploración y la explotación del potencial que tenemos con los recursos que tenemos.


Y si no, ¿qué pasa?
Perderíamos una oportunidad de generar un valor enorme para obtener mucho mayor cantidad de ingresos por esa vía. Yo creo que, siendo conservador, Pemex podría ser el doble de lo que es, y contribuir en esa misma forma a las finanzas públicas.


En comparación con otras compañías petroleras ¿cuáles son hoy por hoy las principales desventajas de Pemex y en ese mismo tenor, cuáles son sus ventajas?
Hay tres factores que rigen el éxito o falta de éste en una petrolera: una de ellas es tener acceso a reservas, y nosotros tenemos fácil un acceso a reservas muy considerables. Otro es contar con tecnología para explotar esas reservas con efectividad, y ahí es donde podemos nutrirnos con algunas asociaciones con empresas globales. Y el tercer factor es el acceso a financiamiento, que hasta ahora tenemos. Sin embargo, es sumamente importante fortalecer este rubro y la posibilidad de obtener diversos financiamientos.
En suma, creo que tenemos un gran potencial para crecer en el tema de hidrocarburos en nuestro país y estamos orientando todos nuestros esfuerzos en poder trazarnos metas ambiciosas durante este sexenio y en lo futuro y que esta riqueza que se genere, pueda beneficiar a la sociedad mexicana en el tiempo más corto posible.

Proximo post: Hombre negro soltero busca