El domingo que lei en el periodico que el pendejo de Mauricio Fernández ( de nuevo alcalde del único sitio donde puede ser alcalde, su feudo, su comuna, el municipio hecho resort privado San Pedro) se jactaba de la ejecución de un narco (a todas luces mandada por el) y decia que tomaria atribuciones que no le correspondían, etc etc, me encabroné bastante. Ahora leo en la jornada que Julio hernández le ha puesto un mote: el "cabrito batman", jajaja, y se me sale la risa. Aquí va una reseña de lo acontecido por el mismo autor:
En una zona riquísima del norte del país ha surgido la figura del “vengador justiciero” que para combatir a la delincuencia está dispuesto a transgredir la legalidad y a actuar conforme a sus personalísimos criterios. Mauricio Fernández ha tomado posesión de la presidencia del municipio de San Pedro Garza García, en la mancha urbana que tiene a Monterrey como principal punto de referencia. Fernández es un panista multimillonario que forma parte de la elite económica y social de Nuevo León y ya había hecho ruido meses atrás al dar a entender que él había pactado con el narcotráfico para mantener la “paz” en ese mismo municipio, la primera vez que lo gobernó. Luego de ser electo por segunda vez como alcalde, Fernández anunció que integraría un equipo de “limpieza” que actuaría con espíritu “rudo” para someter a la delincuencia desbordada. Héctor Saldaña, conocido como El Negro, líder de uno de los grupos de secuestradores de esa localidad, había advertido que tomaría represalias contra Fernández, quien el sábado anterior, en el marco de su toma de protesta, dijo: “Por cierto, ahorita me acaban de informar que El Negro Saldaña, quien aparentemente es el que estaba pidiendo mi cabeza, hoy amaneció muerto en el Distrito Federal y era el primer cabeza de secuestros en San Pedro Garza García”. El asesinato de cuatro personas, entre ellas El Negro Saldaña, fue en el Distrito Federal, y la policía capitalina tomó nota de los hechos cuatro horas después del anuncio hecho por Fernández. Los muertos tenían cartulinas e inscripciones que decían “Por secuestradores” y referencias bíblicas, igual que había sucedido en octubre con otros delincuentes asesinados en el mismo San Pedro. El alcalde Fernández dijo en su discurso: “Les anuncio que me voy a tomar atribuciones que no tengo, porque vamos a agarrar el toro por los cuernos (...) Quiero dejar por demás claro: en el tema de drogas lo confrontaremos frontalmente y cualquier lugar que se tenga noticia de su venta será combatido por este gobierno municipal. No vamos a necesitar ni al estatal ni al federal. Directamente le vamos a entrar. Aquí la van a entender por las buenas o por las malas: no aceptamos ningún tipo de secuestros en San Pedro Garza García y la pagarán con su propia cara”. Ayer, el vengador Fernández insistió en que “vamos a hacer una limpia completa, si hay más gente que trabajaba con él (El Negro Saldaña), de los más obvios, por eso ahorita estamos tratando de desaparecer a todos”. ¿Ha nacido un Fox empistolado para 2012? ¿Es un ensayo “civil” de supresión de la de por sí precaria legalidad? ¿Se extenderán los escuadrones de la muerte con sus multimillonarios capitanes?...
"Panistas vengadores" de Julio Hernández López.
Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.
Aqui una plática con un ingeniero regio (que mantendré en el anonimato):
- [c=1]●[/c][c=14]●[/c][c=15]●[/c] [b]Christian [/b]... x fin 21 dice (13:19): cuando murio levi's?? k no tenia ya como 10000000 siglos d muerto? Max E. dice (13:19): es un antropologo wey frances no es el de los jeans - [c=1]●[/c][c=14]●[/c][c=15]●[/c] [b]Christian [/b]... x fin 21 dice (13:19): aaaa no es el d los jeans a ok Max E. dice (13:19): jaja
Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.
Jornadas Internacionales: Homenaje a Charles Tilly. Conflicto, poder y acción colectiva: contribuciones al análisis sociopolítico de las sociedades contemporáneas
Grupo de Estudios sobre Sociedad y PolíticaUniversidad Complutense de MadridUniversidad Nacional de Educación a Distancia---
Con motivo del primer aniversario del fallecimiento de Charles Tilly (1929-2008), el Grupo de Estudios sobre Sociedad y Política, GESP (UCM/UNED), Grupo de Investigación consolidado de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, convoca a unas jornadas de investigación sobre sociología política.Las jornadas se plantean como un homenaje al sociólogo, politólogo e historiador norteamericano, que permita establecer un debate a partir de éste y de su obra. Tilly aparecerá en las jornadas no sólo como objeto de reflexión y discusión, sino especialmente como referente, como punto de partida y también como pretexto para reflexionar y trabajar sobre los muy diversos temas, metodologías y objetos de estudio abordados a lo largo de su carrera. GESP invita a participar en las Jornadas y a presentar trabajos que permitan el debate en torno a los siguientes ejes temáticos: 1. El Estado, “agente de gobierno”. en este módulo se pretende debatir sobre el papel del Estado como actor institucional de la contienda política. Tomando como referencia los trabajos del autor, se espera que las ponencias estudien, entre otros aspectos, la manera en que la autonomía y las capacidades institucionales del Estado han podido y pueden seguir influyendo en el tipo de régimen (o repertorio) más o menos democrático, en el modelo de ciudadanía emanado de la contienda, en la estructura social más o menos igualitaria y en la creación de redes de confianza tanto entre los miembros de la sociedad como entre éstos y los agentes institucionales que les protegen, sirven y obligan. 2. La “política de la confrontación” (contentious politics). Esta sesión reunirá ponencias vinculadas al análisis del las distintas dimensiones de la llamada política de la protesta: la acción colectiva, los movimientos sociales y la violencia. Recuperar esta discusión para el análisis de las dinámicas contemporáneas de cambio sociopolítico es relevante en la medida en que afrontamos lo que parecen ser cambios históricos en la naturaleza de la protesta. Los procesos de acción colectiva vinculados a nuevas demandas de inclusión, la emergencia de nuevas formas de movilización, nuevas y viejas violencias, la llamada transnacionalización, internacionalización y difusión de movimientos sociales son algunos de los retos planteados por el impacto de dinámicas glocales en las formas de contienda política. 3. Métodos para el análisis sociopolítico de los procesos históricos. Esta sesión reunirá ponencias dedicadas a reflexionar sobre la metodología del análisis sociopolítico. Se pretende establecer un debate sobre la utilidad y pertinencia de algunas cuestiones metodológicas presentes en la obra de Charles Tilly, con especial atención al análisis de grandes procesos, el empleo de métodos comparativos a través de estudios de caso, así como la relevancia del “hecho” o el “evento” en la investigación en ciencias sociales.
... Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.
Según el CIDE, 40% de los encuestados está en favor de que los policías violen derechos humanos de los delincuentess. Esquivando mesas y sillas para encontrar su lugar en el restaurante, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos vio cómo un comensal le salió al paso: “Hágase de la vista gorda con esos cabr…”. Era cualquier ciudadano que pedía a José Luis Soberanes que no obstaculizara los “actos de justicia”, que no gastara su tiempo en ver si torturaron al presunto secuestrador, si golpearon al detenido, si violaron a una prostituta durante un operativo, bajo la lógica de que si agarraron a uno, por algo será y que le den su merecido. De acuerdo con el CIDE, 40% de los encuestados está a favor de que los policías violen derechos humanos de los delincuentes. Pero no son sólo golpizas y torturas. Según la más reciente encuesta de Mitofsky, 75% de los mexicanos apoya la pena de muerte para los peores delincuentes. Lo intrigante es que, al mismo tiempo, considera que 41% de los ministerios públicos, los encargados de investigar los crímenes, son corruptos. Eso significa que si se instaura la pena de muerte en el país por decisión de la aplastante mayoría, de cada 10 ejecutados con la inyección letal, cuatro serían inocentes… pero ya estarían muertos. La desesperación ciudadana por la falta de resultados en la impartición de justicia ha llevado a pedir los más extremos castigos —lógica sed de venganza—, mas no la mayor eficacia policiaca. Olvidamos que el problema no es cuánto tiempo se van a pasar encerrados los criminales, sino que realmente los detengan, procesen y sentencien. Confiarle vidas humanas a policías y procuradurías tan ineficaces y corruptas es condenar a inocentes a la muerte, es vivir en un Estado en donde no importen las pruebas sino las apariencias: hace poco un amigo me sugirió no investigar si El Apá era realmente culpable del secuestro de Martí, bajo el argumento de que la sociedad necesitaba ver un culpable. Nuestra desesperación nos está volviendo fascistas. Y no hay escenario más cómodo para cualquier gobierno de cualquier pensamiento ideológico que una ciudadanía que por decisión propia cierra los ojos ante los abusos y atropellos que se hacen por “motivos de Estado”, sean frenar al narco, contener el secuestro o ganar una guerra en Asia. La laxitud termina cuando alguien querido e inocente es víctima del agravio. Siguen la impotencia y la indefensión, luego el arrepentimiento. Ojalá nuestra permisividad no haga que, si esto sucede, sea demasiado tarde.
El articulito este es de Loret de Mora, un lacayo del Imperio, pero bueno, eso en si es significativo ya, creo yo. Aparecio hoy en El Universal.Salud.
... Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.
El regreso del PRI Denise Maerker- de El Universal de hoy.
No pudimos sin el PRI. Lo dicen todas las encuestas, el PRI regresa. Doce años después de que perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y apenas a nueve de la histórica derrota en las presidenciales de 2000. Y no hay que engañarnos, el regreso del PRI no se puede entender sólo como parte de la normal alternancia en el poder en una democracia sana; es un tropiezo de nuestra joven democracia. Consecuencia directa no de la evolución y capacidad de adaptación del viejo partido a la nueva realidad de la competencia intrapartidista, sino de la exacerbada polarización a la que nos condujeron, en tan poco tiempo, el PRD y el PAN.Porque el PRI que regresa no es nuevo ni pretende serlo. Este PRI ofrece lo que siempre ha ofrecido: certidumbre, paz, unidad. Es el partido en el que caben los obreros y los empresarios, la derecha y la izquierda, el norte y el sur.Es el partido que defiende con inquebrantable espíritu de cuerpo al gobernador de Puebla y a quien se necesite. Es un partido que ofrece digerir en su interior las diferencias para evitar que estallen públicamente, ¡que nos dejemos de divisiones, que olvidemos la confrontación pública de las diferencias y que les dejemos a ellos, en los pasillos de palacio, la ardua labor de conciliar, sumar y cooptar! Regresa, si es que se fue, la preferencia por los consensos tibios en lugar de las mayorías decididas.El PRI regresa porque una vez más, como en el siglo XIX, como durante los primeros 30 años del siglo XX, no supimos vivir de forma abierta nuestras diferencias sin desgarrarnos en el camino y poner en riesgo la unidad de la nación. Es el PRI o la guerra civil. Así lo plantean ellos y la verdad es que encuentran en la realidad muchos asideros. ¡Desde luego, nunca nos dejarán olvidar que fue gracias a ellos que Felipe Calderón pudo tomar posesión!Y es que en 12 años el PAN y el PRD estiraron la liga al máximo. Vicente Fox olvidó la democracia cuando hizo todo para impedir que López Obrador ganara. La olvidó el PAN con su campaña del “peligro para México” y Calderón con su famoso “haiga como haiga sido”. La olvidó Andrés Manuel cuando apostó a crecer como figura pública alimentando su imagen en las conferencias matutinas gracias a la confrontación y la descalificación permanentes. Ahí construyó un ellos y un nosotros social y racialmente definido. ¡Cómo olvidar su desprecio ante las clases medias (los pirruris )que se manifestaban legítimamente preocupados por la inseguridad!Tan no pudimos, que las formas priístas regresaron antes que ellos. Felipe Calderón empezó la restauración. Basta ver las ceremonias y rituales de su gobierno para ver que ni siquiera se logró inventar una forma alternativa de representar al poder.¿Es imposible que se dé una democracia plena en una sociedad tan desigual? ¿No podemos aspirar a una clase política responsable que se enfrente y se confronte sin apostar al precipicio? Por lo pronto, el regreso del PRI es una bofetada contra la inmadurez, como bien dice Beatriz
... Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.
“El crimen organizado busca el control territorial, será una guerra sin cuartel porque ya no hay posibilidad de convivir con el narco. No hay regreso: son ellos o nosotros”. Felipe Calderón, febrero de 2009
Tanto a nivel nacional como internacional ha crecido la preocupación y el debatesobre la creciente ola de violencia relacionada con el narcotráfico que existe en varias zonas de México, convirtiéndose ésta en una de las características que configuran la imagen del país. Se ha llegado al punto de advertir la posible “colombianización” de México o su entrada en la categoría de “Estado fallido”. Sea esta percepción real o una “mixtificación”, lo cierto es que ha suscitado por parte del gobierno de Felipe Calderón una serie de respuestascentradas en la “mano dura llegando a considerar al narcotráfico no ya un problema de seguridad pública sino uno de seguridad nacional. Se le ha declarado la “guerra” al narco, optando por jugar la carta del recurso de excepción como regla: el uso las Fuerzas Armadas para combatir la delincuencia. Es necesario hacer sobre esto una serie de consideraciones críticas:
Cambiando el nombre del problema. Para justificar el uso del Ejército en materia de narcotráfico es necesario convertir un tema de seguridad pública (delincuencia) en un asunto de seguridad nacional: ¿cuál es la raíz de este malabar? Es oscura e incómoda: hasta hace veinte años a nadie se la habría ocurrido que el “narco” era un tema de seguridad nacional. El Ejército se reservaba para la Defensa y para un hipotético enemigo exterior. Este punto de vista cambia en los gobiernos latinoamericanos siguiendo dos directrices norteamericanas: la primera es la noción de enemigo interno que fue acuñada para justificar la entrada del Ejército en la “guerra” contrainsurgente diseñada para eliminar a los opositores revolucionarios de los regímenes autoritarios latinoamericanos. Esta práctica y no otra es la que abre la puerta a la posterior entrada del crimen organizado y el narco como nuevos enemigos internos contra los que las FFAA deben luchar. La segunda directriz americana es la sustitución del objeto de temor de Occidente una vez derribado el Muro de Berlín: los miedos de la Guerra Fría se sustituyen por un miedo más o menos difuso a otros sujetos, entre los que destacan el crimen organizado y el narcotráfico, partes esenciales del clima de inseguridad que se vive en todo el mundo.
La pérdida del poder civil frente al castrense. La primera implicación de establecer hacer de la intervención de las FFAA la regla en la lucha contra el narcotráfico es el lógico desequilibrio que crea entre el poder civil y el militar. El empleo del Ejército como consecuencia de la debilidad, ineficiencia o corrupción de las autoridades civiles o policiales es un mal remedio pues obstaculiza la evolución normal de las estructuras civiles del Estado y dota de un poder a los militares que puede debilitar el proceso democrático mexicano. Resulta paradójico que precisamente en los años de la democratización del país, mientras más democracia formal existe, más poder ganan los militares, que cada vez copan en mayor medida las instituciones de seguridad y procuración de justicia civiles.La autoridad civil ha venido actuando como supeditada a la militar (estirando interpretaciones de la Constitución de por medio). Y sin fecha de retirada: no hay plazo de retiro de los militares de estos puestos, ni planes concretos de formación de instituciones policiacas y de procuración de justicia eficientes y que inspiren confianza.
Problemas de ejecución y coordinación. El siguiente problema que implica el uso de las FFAA es que los militares no actúan con una lógica adecuada para el combate a la delincuencia y el trabajo policial en sus operativos: entrenados para allanar y matar, no siempre entregan a los individuos que violan las leyes (o a los sospechosos) a la autoridad competente, convirtiendo esta “mano dura” contra los traficantes en un asunto de castigo y venganza expedita, sin participación del aparato judicial. Se han creado además problemas de coordinación en la lucha contra el narcotráfico, ya que ha creado rivalidades entre policías y militares: falta de coordinación, y en algunos casos enfrentamientos abiertos, que ponen en tela de juicio la efectividad de esta “guerra”.
La(des)confianza y la violación de DDHH. Una de las justificaciones más utilizada en el tema del uso del Ejército es la tesis de la confianza, que se basa en análisis de opinión que muestran que la población considera a las Fuerzas Armadas (junto a la Iglesia) como una de las instituciones más confiables, a enorme distancia de la policía o los políticos. Pero una vez más, tomar acción con base en análisis precipitados ha conducido al error: aunque la percepción de confianza en las FFAA sea alta, esta institución (según el ombusdman mexicano J. L. Soberanes) se encuentra entre las tres que más violan los Derechos Humanos en México. Extraña confianza de la ciudadanía en un Ejército denunciado no sólo por nacionales sino por ONGs como Amnesty International. El gobierno en cambio, confía en ellos a pies juntillas: tanto que sigue dejando a los tribunales de la propia institución militar la vigilancia interna de los problemas de corrupción y violaciones de los derechos humanos en lo relacionado a la lucha contra la droga.
El mito de la “miasma”, la incorruptibilidad, y los Zetas. La otra gran justificación para relegar de la lucha contra la droga a las fuerzas de seguridad civiles es la tesis de la “penetración”: en México el asunto del narcotráfico se observa como una “miasma” que hay que remover de infiltrados a sueldo del narco en las instituciones del Estado, como si los traficantes hubiesen urdido un plan para colocar a espías en puestos claves de las Fuerzas de Seguridad, para así anticipárseles. Aunque no sea así y se trate más bien de funcionarios estatales que, proclives a la corrupción, son seducidos por la oferta de los criminales, el asunto de la corrupción es real, la tesis hizo fortuna, y ha justificado la entrada del Ejército a la lucha antidrogas, estimado menos aquejado de esta penetración y menos tendente a la corrupción, gracias principalmente a sus controles internos.
Esta idea de ha demostrado su falsedad y otra consecuencia negativa de la “guerra” contra el narcotráfico en la figura de los Zetas: pistoleros de uno de los cárteles de droga, a quienes se ha mitificado al grado de hacerlos parecer una organización invencible, y que son la materialización más reciente del miedo y la violencia en el país. Este grupo de pistoleros está conformadoen principio por desertoresde una fuerza militar de élite llamada GAFES (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales), es decir, por elementos de la “incorruptible” fuerza armada del país que pasaron a trabajar para la organización de Osiel Cárdenas Guillén. La “guerra” contra el narcotráfico ha tenido así otro resultado adverso: sin quererlo ha dotado de más capacidad de fuego a los traficantes y ha plantado el germen del paramilitarismo en el país al incluir a ex militares de elite entre sus sicarios.
Su juego: el golpe que el narco aprovecha. Otro problema de la “guerra” de Calderón es simplemente el uso de una estrategia agresiva. Como apuntó hace poco Gutiérrez en “Nexos”: con un gobierno débil, una política de intervención antidroga agresiva tienda a exacerbar y multiplicar la violencia. Es así por la capacidad de retaliación que tienen las organizaciones y porque esta política propicia conflictos entre e intracárteles. Si bien el grueso de la violencia la protagonizan las organizaciones traficantes luchando entre sí, también la acción del gobierno desempeña un papel importante en este brote: las reglas del juego las establece su acción o inacción, y la que ha hecho Calderón es una acción provocadora que ha puesto en marcha medidas que directa o indirectamente han incitado a la violencia. Lo problemático es que el Gobierno está entrando en el juego de los traficantes: la detención de capos y los decomisos se han hecho en buena medida por información provista por cárteles rivales cuyo fin es iniciar una ofensiva justo en el momento en que comienza el conflicto intracártel propiciado por el arresto, muerte o decomiso. El Gobierno no ha sabido jugar esta carta y de hecho ha actuado como detonador o coadyuvante de los espirales de violencia de los carteles en su lucha.
Elerror y el fracaso de la guerra. Aunque según los índices oficiales tras las declaración de “guerra” ha habido avances en la lucha contra el narcotráfico, es decir: ha habido gran cantidad de detenidos y decomisos, la realidad es que la situación ha empeorado ya que hay mas decomisos y capturas por la simple razón de que hay mas producción, más diversificación del mercado y más cantidad de gente en el negocio. Además, la actividad y el poder de fuego de las organizaciones traficantes ha aumentado tras la entrada del Ejército en el combate a la delincuencia.Y era previsible: ¿por qué los militares mexicanos iban a triunfar en una batalla que llevan perdiendo los de Estados Unidos por casi un siglo? El problema, y de ahí la pertinencia de la crítica a la estrategia calderonista del uso de la fuerza y el Ejército, es que el plan de los gobiernos se ha centrado en lo militar y en lo policial, buscando la erradicación.Como escribe Astorga, es más sensato buscar la contención y el mantenimiento ajeno a las estructuras del Estado. Se necesita un plan simultáneo de prevención de consumo, educación, cultura de la legalidad, empleo, y cultivos alternativos. La estrategia prevista por Calderón no pasa por ahí.
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Sólo se salvarán aquellos que tengan alas para surcar el espacio, los de duro corazón, los que llevan en el alma el heroísmo; (y no) el gran Rebaño Humano, pacífico y estulto, la turba de siempre, plebe imbécil, anónimo montón, multitud, nada.