Supongo que a nadie le importara, pero I'M IN THE MOOD FOR LOVE porque estás cerca
:)
viernes, 10 de octubre de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Más sobre escaleras
Sin futuro, la explotación en aguas profundas, advierten expertos
■ El tricolor presentará antes del 15 de julio “iniciativas alternas”
■ Aboga Adrián Lajous por la intervención de corporaciones extranjeras; el STPRM se ha apropiado de la renta petrolera, dice
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Ampliar la imagen Adrián Lajous, director de Petróleos Mexicanos durante el gobierno de Ernesto Zedillo, ayer en el Senado Foto: Marco Peláez
En medio del debate, cuando los defensores de la reforma de Felipe Calderón no lograban rebatir los argumentos de técnicos y especialistas en el sentido de que no es conveniente ni necesario ir en estos momentos a la explotación en aguas profundas, el senador Jesús Murillo Karam dejó claro que su partido “no votará” una “privatización simulada” de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El también secretario general del Partido Revolucionario Institucional anunció que, antes del 15 de julio, el PRI presentará “una o dos iniciativas alternas” a la del Ejecutivo, una contrapropuesta que deja fuera la inversión privada en refinación, almacenamiento y transporte.
A propuesta de la Comisión de Energía, se recortó ayer la discusión, que sólo se dio entre los ponentes. Los legisladores fijaron posturas sin poder intercambiar puntos de vista con los participantes. Ese espacio lo aprovechó Murillo Karam para advertir que el PRI no avalará “simulaciones jurídicas”.
Los panistas se asombraron cuando el senador priísta informó del acuerdo entre la dirigencia nacional del tricolor y sus grupos parlamentarios para no votar en favor de refinerías con capital privado ni permitir que los ductos y almacenamiento se conviertan en monopolios y tampoco aceptar contratos “que no estén perfectamente bien definidos”.
Fue un no rotundo del PRI a las principales propuestas de Calderón, que se sumó a la opinión de la mayoría de los especialistas en materia petrolera que ayer, durante el séptimo foro de discusión, expusieron los riesgos e inconvenientes de explotar aguas profundas en el Golfo de México.
De hecho, de los ocho participantes sólo el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil; el asesor de trasnacionales Gustavo Bonilla; el académico Ricardo Padilla y el ayer muy cuestionado Adrián Lajous defendieron abiertamente ir en busca de petróleo a aguas profundas, aunque no rebatieron los señalamientos de los ingenieros petroleros Ricardo Prian Caletti, María Fernanda Campa y Eduardo Beltrán.
Lajous, director de Pemex en el sexenio de Ernesto Zedillo y representante ahora de la trasnacional Schlumberger –cargo que no desmintió–, abogó por las corporaciones extranjeras y dio su apoyo “profesional, técnico y crítico” a los contratos de servicios incentivados propuestos en las iniciativas de Calderón, aunque resaltó que es “preferible” hacer reformas constitucionales a fin de permitir el capital privado en la refinación de petróleo.
Se lanzó luego contra el sindicato petrolero ya que, dijo, “ha logrado apropiarse, directamente, de la renta petrolera a través de remuneraciones y prestaciones generosas y altos niveles de sobrempleo”. Lajous agregó que el organismo gremial “ha logrado imponer prácticas laborales que afectan la eficiencia operativa de la empresa”.
Ahora en su papel de funcionario de una trasnacional, llamó a establecer un programa de exploración y explotación en aguas profundas y superprofundas, que vincule “a las empresas petroleras internacionales con el dueño del subsuelo”. Es insuficiente, sostuvo, “aludir a la necesidad de establecer algún tipo de asociación con posibles inversionistas o proponer vagas alianzas estratégicas”. Se requiere, recalcó, precisar la manera “como se compartirán riesgos y beneficios, expresándolo en términos y condiciones contractuales”.
Ese discurso corroboró lo expresado antes por la doctora en Geología María Fernanda Campa, quien sostuvo que la urgencia para perforar en aguas profundas, es de quienes quieren tener bajo su dominio directo la perforación, producción y distribución de los hidrocarburos.
Sin embargo, el ingeniero Ricardo Prian Caletti recalcó que no es recomendable la explotación en aguas profundas, ya que es “inmadura, de alto riesgo y sumamente costosa”; no hay reservas ahí, recalcó, y todo obedece a que las trasnacionales que operan en el Mar del Norte y están por terminar la explotación de sus yacimientos “requieren urgentemente ocupar sus equipos y personal en otros países que quieran compartir su riqueza petrolera, aun en riesgo de ser saqueados”.
Incluso, el ingeniero Eduardo Berrueto Zenteno, ex trabajador de Pemex, no se manifestó directamente en contra de la iniciativa, pero advirtió que los pozos perforados en aguas profundas “son de baja productividad y escasa reserva probada”.
El representante gubernamental en el foro, el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil, se limitó a rechazar los cuestionamientos. No es una iniciativa privatizadora, no hay contratos de riesgo ni concesiones, insistió, y más que dar argumentos técnicos para probar sus dichos se dedicó a descalificar la consulta nacional sobre las iniciativas de Calderón, propuesta por actores políticos y el ex ministro Juventino Castro.
“Si tenemos un Congreso plural, que fue electo democráticamente, ¿por qué habría necesidad de consultar a nadie?”, preguntó el funcionario de Pemex. El ingeniero José Eduardo Beltrán, académico de la UNAM y ex diputado federal, que había propuesto también la consulta, deploró la falta de argumentos de fondo en la defensa gubernamental. “Le pueden llamar como sea, pero es una privatización si van a licitar con trasnacionales, como en la época de Porfirio Díaz”, dijo.
También la doctora Campa, hija del legendario dirigente ferrocarrilero Valentín Campa, reivindicó la consulta como medio de legitimar una reforma de tal magnitud. El presidente de la Comisión de Energía, Francisco Labastida, trató de callarla porque, dijo, ya se le había acabado el tiempo, pero ella no se lo permitió. “Tres segundos, déjame terminar; a Adrián Lajous le tocó el número siete y lo pasaste al ocho”.
Labastida no respondió a la clara alusión sobre sus maniobras para colocar al final de la discusión a Lajous, a fin de que pudiera responder a los cuestionamientos. El priísta llamó a una conferencia de prensa conjunta con Murillo Karam, para hablar de las iniciativas que presentará el PRI, y al salir del recinto de Xicoténcatl se escondió en un local comercial de Donceles para evitar los insultos que sí se llevó el senador del Verde Ecologista Arturo Escobar.
Como lo ha hecho en los últimos foros, Escobar defendió la reforma de Pemex y ayer un grupo de personas le gritó: “¡Vende patria!, ¡vendido!”.
■ El tricolor presentará antes del 15 de julio “iniciativas alternas”
■ Aboga Adrián Lajous por la intervención de corporaciones extranjeras; el STPRM se ha apropiado de la renta petrolera, dice
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Ampliar la imagen Adrián Lajous, director de Petróleos Mexicanos durante el gobierno de Ernesto Zedillo, ayer en el Senado Foto: Marco Peláez
En medio del debate, cuando los defensores de la reforma de Felipe Calderón no lograban rebatir los argumentos de técnicos y especialistas en el sentido de que no es conveniente ni necesario ir en estos momentos a la explotación en aguas profundas, el senador Jesús Murillo Karam dejó claro que su partido “no votará” una “privatización simulada” de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El también secretario general del Partido Revolucionario Institucional anunció que, antes del 15 de julio, el PRI presentará “una o dos iniciativas alternas” a la del Ejecutivo, una contrapropuesta que deja fuera la inversión privada en refinación, almacenamiento y transporte.
A propuesta de la Comisión de Energía, se recortó ayer la discusión, que sólo se dio entre los ponentes. Los legisladores fijaron posturas sin poder intercambiar puntos de vista con los participantes. Ese espacio lo aprovechó Murillo Karam para advertir que el PRI no avalará “simulaciones jurídicas”.
Los panistas se asombraron cuando el senador priísta informó del acuerdo entre la dirigencia nacional del tricolor y sus grupos parlamentarios para no votar en favor de refinerías con capital privado ni permitir que los ductos y almacenamiento se conviertan en monopolios y tampoco aceptar contratos “que no estén perfectamente bien definidos”.
Fue un no rotundo del PRI a las principales propuestas de Calderón, que se sumó a la opinión de la mayoría de los especialistas en materia petrolera que ayer, durante el séptimo foro de discusión, expusieron los riesgos e inconvenientes de explotar aguas profundas en el Golfo de México.
De hecho, de los ocho participantes sólo el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil; el asesor de trasnacionales Gustavo Bonilla; el académico Ricardo Padilla y el ayer muy cuestionado Adrián Lajous defendieron abiertamente ir en busca de petróleo a aguas profundas, aunque no rebatieron los señalamientos de los ingenieros petroleros Ricardo Prian Caletti, María Fernanda Campa y Eduardo Beltrán.
Lajous, director de Pemex en el sexenio de Ernesto Zedillo y representante ahora de la trasnacional Schlumberger –cargo que no desmintió–, abogó por las corporaciones extranjeras y dio su apoyo “profesional, técnico y crítico” a los contratos de servicios incentivados propuestos en las iniciativas de Calderón, aunque resaltó que es “preferible” hacer reformas constitucionales a fin de permitir el capital privado en la refinación de petróleo.
Se lanzó luego contra el sindicato petrolero ya que, dijo, “ha logrado apropiarse, directamente, de la renta petrolera a través de remuneraciones y prestaciones generosas y altos niveles de sobrempleo”. Lajous agregó que el organismo gremial “ha logrado imponer prácticas laborales que afectan la eficiencia operativa de la empresa”.
Ahora en su papel de funcionario de una trasnacional, llamó a establecer un programa de exploración y explotación en aguas profundas y superprofundas, que vincule “a las empresas petroleras internacionales con el dueño del subsuelo”. Es insuficiente, sostuvo, “aludir a la necesidad de establecer algún tipo de asociación con posibles inversionistas o proponer vagas alianzas estratégicas”. Se requiere, recalcó, precisar la manera “como se compartirán riesgos y beneficios, expresándolo en términos y condiciones contractuales”.
Ese discurso corroboró lo expresado antes por la doctora en Geología María Fernanda Campa, quien sostuvo que la urgencia para perforar en aguas profundas, es de quienes quieren tener bajo su dominio directo la perforación, producción y distribución de los hidrocarburos.
Sin embargo, el ingeniero Ricardo Prian Caletti recalcó que no es recomendable la explotación en aguas profundas, ya que es “inmadura, de alto riesgo y sumamente costosa”; no hay reservas ahí, recalcó, y todo obedece a que las trasnacionales que operan en el Mar del Norte y están por terminar la explotación de sus yacimientos “requieren urgentemente ocupar sus equipos y personal en otros países que quieran compartir su riqueza petrolera, aun en riesgo de ser saqueados”.
Incluso, el ingeniero Eduardo Berrueto Zenteno, ex trabajador de Pemex, no se manifestó directamente en contra de la iniciativa, pero advirtió que los pozos perforados en aguas profundas “son de baja productividad y escasa reserva probada”.
El representante gubernamental en el foro, el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil, se limitó a rechazar los cuestionamientos. No es una iniciativa privatizadora, no hay contratos de riesgo ni concesiones, insistió, y más que dar argumentos técnicos para probar sus dichos se dedicó a descalificar la consulta nacional sobre las iniciativas de Calderón, propuesta por actores políticos y el ex ministro Juventino Castro.
“Si tenemos un Congreso plural, que fue electo democráticamente, ¿por qué habría necesidad de consultar a nadie?”, preguntó el funcionario de Pemex. El ingeniero José Eduardo Beltrán, académico de la UNAM y ex diputado federal, que había propuesto también la consulta, deploró la falta de argumentos de fondo en la defensa gubernamental. “Le pueden llamar como sea, pero es una privatización si van a licitar con trasnacionales, como en la época de Porfirio Díaz”, dijo.
También la doctora Campa, hija del legendario dirigente ferrocarrilero Valentín Campa, reivindicó la consulta como medio de legitimar una reforma de tal magnitud. El presidente de la Comisión de Energía, Francisco Labastida, trató de callarla porque, dijo, ya se le había acabado el tiempo, pero ella no se lo permitió. “Tres segundos, déjame terminar; a Adrián Lajous le tocó el número siete y lo pasaste al ocho”.
Labastida no respondió a la clara alusión sobre sus maniobras para colocar al final de la discusión a Lajous, a fin de que pudiera responder a los cuestionamientos. El priísta llamó a una conferencia de prensa conjunta con Murillo Karam, para hablar de las iniciativas que presentará el PRI, y al salir del recinto de Xicoténcatl se escondió en un local comercial de Donceles para evitar los insultos que sí se llevó el senador del Verde Ecologista Arturo Escobar.
Como lo ha hecho en los últimos foros, Escobar defendió la reforma de Pemex y ayer un grupo de personas le gritó: “¡Vende patria!, ¡vendido!”.
domingo, 18 de mayo de 2008
UNA AYMARA DE ALTOS VUELOS

De LA JORNADA
"¡Evo, no hago milagros!", es la respuesta que da Super Cholita al presidente de Bolivia cuando éste le pide ayuda para sacar adelante el país. La heroína del cómic –"más inteligente que cien políticos" y antimperialista– se ha convertido en un fenómeno durante un encuentro internacional de historietas realizado esta semana en La Paz. Rolando Valdez, creador del personaje –que puede volar pero no es perfecto, pues ha robado a una vendedora de papas– afirma que en esa nación se identifican con el estilo de las caricaturas japonesas, como su dibujo Foto Reuters
martes, 13 de mayo de 2008
Sotillistas de pro
Se mamó este articulo que encontre por la mala costumbre de googlear a la raza. Es de EL PAIS de hace unos veinte años y es sobre Sotillo, yo creo que sera la maxima referencia que de el se hara jamas en la prensa. Ahi va
REPORTAJE
José Ángel Sotillo Lorenzo
Bedel por las mañanas, profesor universitario por las tardes en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid
DANIEL CAPELLA, - Madrid - 23/06/1984
Vota
Resultado 2 votos
José Ángel Sotillo Lorenzo, soltero, de 27 años y nacido en Madrid, es un caso insólito en las universidades españolas: después de pasar 12 años trabajando como ordenanza, va a compatibilizar estas labores con las de profesor universitario de Estudios Internacionales. Después de pensárselo seis meses, la Universidad Complutense de Madrid le ha dado permiso para ello. Sus familiares y sus amigos no llegaban a creérselo. Ahora, sus compañeros de quinta de Puebla de Sanabria (Zamora), de donde son sus padres, van a organizar una excursión para asistir a su primera clase.
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
José Ángel, como muchos jóvenes españoles de la época, estudió el bachillerato y el COU en colegios privados, y en 1972 empezó a alternar sus estudios con el puesto de ordenanza en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid que alguien le ofreció. Su trabajo, que empezó a los 14 años -"en casa hacía falta el dinero"-, era el habitual en estos casos: hacer las fotocopias, ayudar en secretaría, etcétera. Sin embargo, el ambiente de los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco era muy especial en aquella facultad, conocida por todos como la roja. "Sabíamos que las cosas iban a cambiar y que algo nuevo iba a suceder. Aquí, en esos años, ser del PCE era ser revisionista". Y él, que desde pequeño había querido estudiar arquitectura, se matriculó en Políticas, sin un fin concreto, "porque aquí la gente tiene claro que estos estudios no tienen salida".Tímido y algo retraído, le gustaba examinarse con profesores que no le conociesen por su trabajo, y tenía que soportar algunas bromas de sus compañeros estudiantes: "Siempre me pedían que les recogiese las papeletas y cosas así". Estudiante aplicado, con algunos sobresalientes y aprobando casi todo en junio, concluyó su licenciatura en 1982. Sus profesores le recuerdan como un buen alumno y él afirma que las asignaturas más fuertes fueron la Historia de las ideas políticas, con Trías, y Doctrinas y movimientos sociales, con Álvarez Junco. Durante ese tiempo, siempre con la categoría de bedel, su trabajo ha cambiado: en 1979, después de hacer la mili en Talarn (Lérida), empieza a desarrollar labores de secretaría en el Departamento de Estudios Internacionales, tales como llevar la biblioteca o pasar las actas a máquina. "Toda la gente se porta muy bien conmigo, y un día un profesor del departamento me propone que me presente al concurso para sustituir a Elena Flores, que solicita excedencia al ser nombrada senadora en representación de la Comunidad autónoma de Madrid". De los tres candidatos con posibilidades -a los que se exigía tener alguna relación previa con la Complutense-, el departamento no duda en elegir a José Ángel.
A partir de entonces (octubre de 1983) empiezan los trámites. La Comisión de Contratación de la facultad da su visto bueno y el expediente llega al Rectorado de la Complutense un mes después. Al enterarse de que es funcionario le instan a que solicite la compatibilidad legal, cosa que hace en enero de este año. "Creo que mi asunto ha pasado por muchas manos, porque es la primera vez que sucede, lo que ha originado que no se solucionase hasta principios de junio, que es cuando la asesoría jurídica de la universidad ha decidido aceptar mi solicitud". A partir de ahora, José Ángel será -como en las películas- ordenanza por las mañanas y profesor universitario por las tardes. "Tengo la sensación rara de estar por la mañana con los alumnos como un amigo, y por las tardes cambiar completamente".
Cuando se le pregunta por las relaciones entre el Personal de Administración y Servicios de las Universidades (PASU) y los profesores dice que son buenas, "aunque al personal no docente siempre se le mira como una categoría inferior". Situado "desde siempre" a la izquierda del PSOE, centra sus intereses académicos en el estudio de la política exterior española y en las relaciones con Latinoamérica: "España tendría que jugar un papel más activo en la esfera internacional, que quedará subordinado si permanecemos en la OTAN".
José Ángel, que percibirá por su trabajo como profesor tan sólo el 75% de su salario y ninguna paga extra, debido a su compatibilidad, cree que este tipo de medidas son positivas, dada la gran magnitud del paro existente. Aficionado a la lectura de novelas -sus autores preferidos son García Márquez y Marsé-, juega al fútbol en el equipo del PASU- de la Complutense y va al cine de cuando en cuando, "aunque no todas las veces que quisiera porque tengo poco tiempo libre". Ve a los estudiantes actuales más interesados que antes en la vida académica, y como profesor quiere tener el contacto máximo con ellos, "para no caer en el clásico modelo del profesor que mira a sus alumnos desde la distancia que impone la tarima".
REPORTAJE
José Ángel Sotillo Lorenzo
Bedel por las mañanas, profesor universitario por las tardes en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid
DANIEL CAPELLA, - Madrid - 23/06/1984
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Resultado 2 votos
José Ángel Sotillo Lorenzo, soltero, de 27 años y nacido en Madrid, es un caso insólito en las universidades españolas: después de pasar 12 años trabajando como ordenanza, va a compatibilizar estas labores con las de profesor universitario de Estudios Internacionales. Después de pensárselo seis meses, la Universidad Complutense de Madrid le ha dado permiso para ello. Sus familiares y sus amigos no llegaban a creérselo. Ahora, sus compañeros de quinta de Puebla de Sanabria (Zamora), de donde son sus padres, van a organizar una excursión para asistir a su primera clase.
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José Ángel, como muchos jóvenes españoles de la época, estudió el bachillerato y el COU en colegios privados, y en 1972 empezó a alternar sus estudios con el puesto de ordenanza en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid que alguien le ofreció. Su trabajo, que empezó a los 14 años -"en casa hacía falta el dinero"-, era el habitual en estos casos: hacer las fotocopias, ayudar en secretaría, etcétera. Sin embargo, el ambiente de los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco era muy especial en aquella facultad, conocida por todos como la roja. "Sabíamos que las cosas iban a cambiar y que algo nuevo iba a suceder. Aquí, en esos años, ser del PCE era ser revisionista". Y él, que desde pequeño había querido estudiar arquitectura, se matriculó en Políticas, sin un fin concreto, "porque aquí la gente tiene claro que estos estudios no tienen salida".Tímido y algo retraído, le gustaba examinarse con profesores que no le conociesen por su trabajo, y tenía que soportar algunas bromas de sus compañeros estudiantes: "Siempre me pedían que les recogiese las papeletas y cosas así". Estudiante aplicado, con algunos sobresalientes y aprobando casi todo en junio, concluyó su licenciatura en 1982. Sus profesores le recuerdan como un buen alumno y él afirma que las asignaturas más fuertes fueron la Historia de las ideas políticas, con Trías, y Doctrinas y movimientos sociales, con Álvarez Junco. Durante ese tiempo, siempre con la categoría de bedel, su trabajo ha cambiado: en 1979, después de hacer la mili en Talarn (Lérida), empieza a desarrollar labores de secretaría en el Departamento de Estudios Internacionales, tales como llevar la biblioteca o pasar las actas a máquina. "Toda la gente se porta muy bien conmigo, y un día un profesor del departamento me propone que me presente al concurso para sustituir a Elena Flores, que solicita excedencia al ser nombrada senadora en representación de la Comunidad autónoma de Madrid". De los tres candidatos con posibilidades -a los que se exigía tener alguna relación previa con la Complutense-, el departamento no duda en elegir a José Ángel.
A partir de entonces (octubre de 1983) empiezan los trámites. La Comisión de Contratación de la facultad da su visto bueno y el expediente llega al Rectorado de la Complutense un mes después. Al enterarse de que es funcionario le instan a que solicite la compatibilidad legal, cosa que hace en enero de este año. "Creo que mi asunto ha pasado por muchas manos, porque es la primera vez que sucede, lo que ha originado que no se solucionase hasta principios de junio, que es cuando la asesoría jurídica de la universidad ha decidido aceptar mi solicitud". A partir de ahora, José Ángel será -como en las películas- ordenanza por las mañanas y profesor universitario por las tardes. "Tengo la sensación rara de estar por la mañana con los alumnos como un amigo, y por las tardes cambiar completamente".
Cuando se le pregunta por las relaciones entre el Personal de Administración y Servicios de las Universidades (PASU) y los profesores dice que son buenas, "aunque al personal no docente siempre se le mira como una categoría inferior". Situado "desde siempre" a la izquierda del PSOE, centra sus intereses académicos en el estudio de la política exterior española y en las relaciones con Latinoamérica: "España tendría que jugar un papel más activo en la esfera internacional, que quedará subordinado si permanecemos en la OTAN".
José Ángel, que percibirá por su trabajo como profesor tan sólo el 75% de su salario y ninguna paga extra, debido a su compatibilidad, cree que este tipo de medidas son positivas, dada la gran magnitud del paro existente. Aficionado a la lectura de novelas -sus autores preferidos son García Márquez y Marsé-, juega al fútbol en el equipo del PASU- de la Complutense y va al cine de cuando en cuando, "aunque no todas las veces que quisiera porque tengo poco tiempo libre". Ve a los estudiantes actuales más interesados que antes en la vida académica, y como profesor quiere tener el contacto máximo con ellos, "para no caer en el clásico modelo del profesor que mira a sus alumnos desde la distancia que impone la tarima".
martes, 8 de enero de 2008
Autoria
¿DE QUIEN SERÁ REALMENTE LA FRASE:"Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto"}
OTRA VARIACION DE LA MISMA:"Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario"
SE LE ATRIBUYE A SALVADOR DIAZ MIRON, A MORELOS, A TOLSTOI, ETC.
OTRA VARIACION DE LA MISMA:"Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario"
SE LE ATRIBUYE A SALVADOR DIAZ MIRON, A MORELOS, A TOLSTOI, ETC.
CARMEN
José Blanco
Aristegui
La Jornada
La salida de W Radio de Carmen Aristegui –la mejor comunicadora de México, según mi opinión, en la que no tomo en cuenta el género– es una prueba contundente de que en México ubicamos los derechos derivados de la capitalización realizada sobre un bien público por encima del derecho a la libertad de expresión. El comunicado de prensa de la empresa radiofónica, entre otras cosas, dice: “el nuevo modelo de organización y trabajo que se viene implantando en W Radio es el mismo que funciona en 10 países de habla hispana con éxitos y liderazgos incontestables”; tal argumento es desmentido con la información que Carmen diera en su despedida: “nos vamos justo cuando mejor y más alto marcaban nuestros registros en rating y en audiencia, lo cual sólo es posible con una audiencia como la que usted conforma”.
Carmen se va porque su voz es un caso ejemplar de libertad de expresión y porque dio voz en libertad a ciudadanos de todo tipo que algo tenían que decir sobre temas candentes, algunos de los cuales la propia Carmen ha enumerado: “las elecciones presidenciales de 2006, el debate de la Ley de Radio y Televisión, la reforma electoral, los procesos judiciales contra el cardenal Norberto Rivera en Estados Unidos, los casos Zongolica y Lydia Cacho”. Recordó asimismo que en su emisión matutina se difundieron las llamadas telefónicas de los inefables Kamel Nacif y Mario Marín, y el reconocimiento que hiciera al trabajo de la Suprema Corte “donde puso por delante el tema del servicio público de los medios de comunicación y su sentido fundamental” para una vida democrática en México.
El debate sobre el liberalismo en nuestro país, con demasiado infortunio, se redujo a la descalificación de un “neoliberalismo” económico que ha acarreado desgracias sin fin a amplias zonas del planeta. Puesto en su contexto histórico, se habría podido ubicar en coordenadas más informadas y mucho más amplias. Los “liberalistas”, como los llama Luis Medina para referirse entre otros a quienes comúnmente llamamos neoliberales, acabaron abarcando en los hechos al liberalismo en todas sus facetas y sus historias diversas.
El liberalismo, para seguir a Medina, es una cultura. Agregaría, una cultura que ha formado parte central del ethos de todas las épocas de la historia conocida. Las posiciones, actitudes, idiosincrasias, resortes, del liberalismo, han sido muy anteriores a su propio nombre y pueden resumirse en una breve frase: la lucha por la libertad. Por eso el liberalismo, en perspectiva histórica, no es un conjunto de preceptos o “valores” ideológicos ahistóricos. Siempre han tenido un contenido distinto, porque diferentes han sido las condiciones opuestas a las libertades.
De otra parte, la Asamblea General 217 A (iii) de Naciones Unidas aprobó y proclamó, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos. El artículo 19 de la Declaración dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. La Declaración fue recogida, ampliada y precisada por la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, que en su artículo 13, fracción 3ª, señala: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.
De ahí pasó a casi todas las estructuras legales de los países democráticos. Ese derecho acaba de ser conculcado por la empresa de W Radio a Carmen Aristegui, a todos a quienes habría podido seguir dando esa libertad, y nos ha negado a todos sus oyentes el derecho a la información sobre asuntos centrales para la vida democrática y civilizada de este país, que ella era capaz de hallar y proporcionarnos.
La libertad de expresión y de opinión no es un derecho humano más; es un derecho sin el cual muy difícilmente pueden ejercerse los demás derechos humanos. Pero como todo derecho referido a la libertad es tema de debate, casi siempre referido a sus límites, por cuanto la vida en sociedad obliga a que el ejercicio del derecho de uno no afecte el de otro(s).
Los liberalistas sostienen, en breve, esta posición: la libertad de prensa es una extensión del derecho sobre la capitalización del trabajo personal, por lo cual todos tienen derecho a poseer una empresa de comunicación a condición de haberla creado y que se sostenga por el propio esfuerzo.
El pueblo como colectividad no representa al pueblo, sino la sociedad civil formada por una pluralidad autónoma de individuos. Considerando a éstos como origen de toda voluntad, sólo el derecho de propiedad privada posibilita la representación real de las opiniones particulares (http://es.wikipedia.org/prensa).
Es claro que esta posición está en contra del espacio radio eléctrico y de las ondas hertzianas como bien público concesionado. La superioridad para la sociedad del derecho a la libertad de expresión, sobre los derechos derivados de la capitalización hecha sobre un bien público, la resolvió adecuadamente la Corte y la ley correspondiente que, inexplicablemente, sigue sin ser publicada por el Ejecutivo. Esta tesis la ha defendido siempre Carmen Aristegui. Acompañémosla en esta lucha.
Aristegui
La Jornada
La salida de W Radio de Carmen Aristegui –la mejor comunicadora de México, según mi opinión, en la que no tomo en cuenta el género– es una prueba contundente de que en México ubicamos los derechos derivados de la capitalización realizada sobre un bien público por encima del derecho a la libertad de expresión. El comunicado de prensa de la empresa radiofónica, entre otras cosas, dice: “el nuevo modelo de organización y trabajo que se viene implantando en W Radio es el mismo que funciona en 10 países de habla hispana con éxitos y liderazgos incontestables”; tal argumento es desmentido con la información que Carmen diera en su despedida: “nos vamos justo cuando mejor y más alto marcaban nuestros registros en rating y en audiencia, lo cual sólo es posible con una audiencia como la que usted conforma”.
Carmen se va porque su voz es un caso ejemplar de libertad de expresión y porque dio voz en libertad a ciudadanos de todo tipo que algo tenían que decir sobre temas candentes, algunos de los cuales la propia Carmen ha enumerado: “las elecciones presidenciales de 2006, el debate de la Ley de Radio y Televisión, la reforma electoral, los procesos judiciales contra el cardenal Norberto Rivera en Estados Unidos, los casos Zongolica y Lydia Cacho”. Recordó asimismo que en su emisión matutina se difundieron las llamadas telefónicas de los inefables Kamel Nacif y Mario Marín, y el reconocimiento que hiciera al trabajo de la Suprema Corte “donde puso por delante el tema del servicio público de los medios de comunicación y su sentido fundamental” para una vida democrática en México.
El debate sobre el liberalismo en nuestro país, con demasiado infortunio, se redujo a la descalificación de un “neoliberalismo” económico que ha acarreado desgracias sin fin a amplias zonas del planeta. Puesto en su contexto histórico, se habría podido ubicar en coordenadas más informadas y mucho más amplias. Los “liberalistas”, como los llama Luis Medina para referirse entre otros a quienes comúnmente llamamos neoliberales, acabaron abarcando en los hechos al liberalismo en todas sus facetas y sus historias diversas.
El liberalismo, para seguir a Medina, es una cultura. Agregaría, una cultura que ha formado parte central del ethos de todas las épocas de la historia conocida. Las posiciones, actitudes, idiosincrasias, resortes, del liberalismo, han sido muy anteriores a su propio nombre y pueden resumirse en una breve frase: la lucha por la libertad. Por eso el liberalismo, en perspectiva histórica, no es un conjunto de preceptos o “valores” ideológicos ahistóricos. Siempre han tenido un contenido distinto, porque diferentes han sido las condiciones opuestas a las libertades.
De otra parte, la Asamblea General 217 A (iii) de Naciones Unidas aprobó y proclamó, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos. El artículo 19 de la Declaración dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. La Declaración fue recogida, ampliada y precisada por la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, que en su artículo 13, fracción 3ª, señala: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.
De ahí pasó a casi todas las estructuras legales de los países democráticos. Ese derecho acaba de ser conculcado por la empresa de W Radio a Carmen Aristegui, a todos a quienes habría podido seguir dando esa libertad, y nos ha negado a todos sus oyentes el derecho a la información sobre asuntos centrales para la vida democrática y civilizada de este país, que ella era capaz de hallar y proporcionarnos.
La libertad de expresión y de opinión no es un derecho humano más; es un derecho sin el cual muy difícilmente pueden ejercerse los demás derechos humanos. Pero como todo derecho referido a la libertad es tema de debate, casi siempre referido a sus límites, por cuanto la vida en sociedad obliga a que el ejercicio del derecho de uno no afecte el de otro(s).
Los liberalistas sostienen, en breve, esta posición: la libertad de prensa es una extensión del derecho sobre la capitalización del trabajo personal, por lo cual todos tienen derecho a poseer una empresa de comunicación a condición de haberla creado y que se sostenga por el propio esfuerzo.
El pueblo como colectividad no representa al pueblo, sino la sociedad civil formada por una pluralidad autónoma de individuos. Considerando a éstos como origen de toda voluntad, sólo el derecho de propiedad privada posibilita la representación real de las opiniones particulares (http://es.wikipedia.org/prensa).
Es claro que esta posición está en contra del espacio radio eléctrico y de las ondas hertzianas como bien público concesionado. La superioridad para la sociedad del derecho a la libertad de expresión, sobre los derechos derivados de la capitalización hecha sobre un bien público, la resolvió adecuadamente la Corte y la ley correspondiente que, inexplicablemente, sigue sin ser publicada por el Ejecutivo. Esta tesis la ha defendido siempre Carmen Aristegui. Acompañémosla en esta lucha.
REQUIEM POR CARMEN
Réquiem por Carmen Aristegui
Jorge Zepeda Patterson
6 de enero de 2008
O mejor dicho, réquiem por todos nosotros. La salida de la conductora Carmen Aristegui de W Radio, luego de cinco años de conducir uno de los noticieros más exitosos del país, es una mala noticia para la salud de la opinión pública y para la sociedad.
Carmen Aristegui construyó un espacio crítico, incómodo para los grupos de poder acostumbrados a negociar con los concesionarios y los conductores seudoperiodistas. Allí se dieron a conocer las grabaciones entre el góber precioso y Kamel Nacif; allí se dio voz a las denuncias en contra del cardenal Norberto Rivera por su defensa de sacerdotes pederastas; allí se ventiló la trágica muerte de la anciana de Zongolica cuando el resto de los noticieros decidieron abandonar el tema; allí se ventilaron las críticas sobre la ley Televisa.
Se sabía que Carmen tenía muchos enemigos, empezando por la propia Televisa, copropietaria de la empresa que maneja W Radio. Sin embargo, se entendía que el consorcio español Prisa, dueño del periódico El País y del grupo de radio más importante en España (Cadena SER), operaba como un escudo de protección en torno a Aristegui. Prisa es propietaria de apenas el 49% de las acciones de Radiópolis a la que pertenece W Radio, frente al 51% en manos de Televisa, pero contractualmente mantiene el control de la operación. A lo largo de cinco años, Prisa había logrado montar una barra informativa inusualmente profesional e independiente con Carmen Aristegui por la mañana, Carlos Loret al mediodía y Javier Solórzano en la tarde (quien estaría poco tiempo), y programas irredentos y polémicos como El Weso.
Prisa convenció a sus socios de la necesidad de ganar credibilidad y audiencia con una cobertura informativa independiente y plural, tal como lo consiguieron en otros países. El buque insignia del grupo, el periódico El País, se considera portador de una línea editorial de centro izquierda moderada, y tal fue el diseño de la barra informativa de la nueva W.
El noticiero de Carmen se convirtió en una poderosa ancla para W Radio. En pocos años ascendió posiciones entre más de una veintena de noticieros matutinos, el horario más disputado de la radio, y logró consolidarse en una segunda posición, apenas detrás del legendario Gutiérrez Vivó.
No fueron pocos los callos pisados por el estilo franco e incorruptible de la periodista. Pero los españoles tuvieron la capacidad de contener las molestias de Televisa, gracias a los resultados comerciales, de audiencia y de credibilidad alcanzados por Aristegui. Sin embargo, algo cambió en el segundo semestre de 2006.
Las razones que llevaron a retirar el apoyo a Carmen por parte de Prisa sólo pueden especularse, pero están a la vista. En septiembre del 2006, una vez confirmado el triunfo de Calderón, el Grupo Prisa, que alguna vez fue acusado de simpatizar con López Obrador, comenzó a hacer cambios de fondo. Regresaron a España a Raúl Rodríguez, quien fue responsable de la nueva W, y trajeron como director a Javier Mérida, un ejecutivo con orientación más comercial.
Quizá el verdadero cambio de fondo fue la contratación por parte del Grupo Prisa de Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón y vocero de su campaña presidencial. En su momento, se asumió que la contratación del hermano de la primera dama tenía como propósito apuntalar las relaciones públicas del grupo español con el nuevo gobierno, de cara a sus intereses comerciales en el ámbito editorial. El origen del imperio de la familia Polanco, principales accionistas de Prisa, se remonta a Santillana, la poderosa editorial de libros de texto. En gran medida el éxito de esta editorial ha residido en su capacidad para mantener relaciones cercanas con los gobiernos latinoamericanos (y sus compras en el sector educativo) y México no es la excepción. La incorporación de Zavala parecía un simple gesto de buena voluntad hacia el Presidente, quien por razones de parentesco estaba condenado a dejar fuera del gabinete a uno de sus hombres claves.
Nadie creía que Zavala habría de tener injerencia en los contenidos informativos del grupo. Sin embargo, fue él quien reclutó al periodista Daniel Moreno como segundo de a bordo de la W, a quien se le encargaron las modificaciones en materia de información. Carlos Loret abandonó pocas semanas más tarde el noticiero del mediodía en búsqueda de mayor independencia (Moreno insiste en que fue un tema de dinero); dos elementos del programa El Weso fueron separados de éste por su línea crítica; y finalmente se dio por terminado el contrato con Aristegui. Ironías de la vida, Daniel Moreno, responsable del desmantelamiento del aparato crítico de la W, había salido meses antes de la dirección del periódico Excélsior, por oponerse a las presiones comerciales en la línea editorial del diario. Razones muy similares a las que llevan a Aristegui a salir de la W.
Sea cual fuere el motivo, el silenciamiento de Carmen es un duro golpe para la salud del debate en el país. Los grupos de poder están empeñados en una suerte de operación cicatriz que intenta reducir las voces disidentes y generalizar las versiones de consenso, las verdades oficiales. Una falsa cultura terapéutica a la que se han sometido concesionarios de radio y televisión.
En una sociedad con ausencia endémica de credibilidad, en que la legitimidad de las instituciones y sus personeros está en crisis crónica, ministros de la Corte incluidos, la sólida reputación de Aristegui constituye un activo social.
Carmen utilizó su credibilidad para recordarnos que en todo proyecto público en que hay ganadores, también hay perdedores; para hacernos ver que los consensos construidos falsamente conducen a la parálisis y eventualmente a la ruptura social; para airear los testimonios de las víctimas que el sistema pretende hacernos creer que no existen. Algo está pasando en México cuando voces como la de Carmen Aristegui y Gutiérrez Vivó, las de mayor audiencia, pierden micrófonos a manos de concesionarios que se pliegan al deseo de los poderosos. El resultado es que la opinión crítica está siendo desterrada dentro de las fronteras de nuestro país. Contemplamos el principio de una tiranía invisible a través del callado sometimiento de los medios.
www.jorgezepeda.net
Economista y sociólogo
Jorge Zepeda Patterson
6 de enero de 2008
O mejor dicho, réquiem por todos nosotros. La salida de la conductora Carmen Aristegui de W Radio, luego de cinco años de conducir uno de los noticieros más exitosos del país, es una mala noticia para la salud de la opinión pública y para la sociedad.
Carmen Aristegui construyó un espacio crítico, incómodo para los grupos de poder acostumbrados a negociar con los concesionarios y los conductores seudoperiodistas. Allí se dieron a conocer las grabaciones entre el góber precioso y Kamel Nacif; allí se dio voz a las denuncias en contra del cardenal Norberto Rivera por su defensa de sacerdotes pederastas; allí se ventiló la trágica muerte de la anciana de Zongolica cuando el resto de los noticieros decidieron abandonar el tema; allí se ventilaron las críticas sobre la ley Televisa.
Se sabía que Carmen tenía muchos enemigos, empezando por la propia Televisa, copropietaria de la empresa que maneja W Radio. Sin embargo, se entendía que el consorcio español Prisa, dueño del periódico El País y del grupo de radio más importante en España (Cadena SER), operaba como un escudo de protección en torno a Aristegui. Prisa es propietaria de apenas el 49% de las acciones de Radiópolis a la que pertenece W Radio, frente al 51% en manos de Televisa, pero contractualmente mantiene el control de la operación. A lo largo de cinco años, Prisa había logrado montar una barra informativa inusualmente profesional e independiente con Carmen Aristegui por la mañana, Carlos Loret al mediodía y Javier Solórzano en la tarde (quien estaría poco tiempo), y programas irredentos y polémicos como El Weso.
Prisa convenció a sus socios de la necesidad de ganar credibilidad y audiencia con una cobertura informativa independiente y plural, tal como lo consiguieron en otros países. El buque insignia del grupo, el periódico El País, se considera portador de una línea editorial de centro izquierda moderada, y tal fue el diseño de la barra informativa de la nueva W.
El noticiero de Carmen se convirtió en una poderosa ancla para W Radio. En pocos años ascendió posiciones entre más de una veintena de noticieros matutinos, el horario más disputado de la radio, y logró consolidarse en una segunda posición, apenas detrás del legendario Gutiérrez Vivó.
No fueron pocos los callos pisados por el estilo franco e incorruptible de la periodista. Pero los españoles tuvieron la capacidad de contener las molestias de Televisa, gracias a los resultados comerciales, de audiencia y de credibilidad alcanzados por Aristegui. Sin embargo, algo cambió en el segundo semestre de 2006.
Las razones que llevaron a retirar el apoyo a Carmen por parte de Prisa sólo pueden especularse, pero están a la vista. En septiembre del 2006, una vez confirmado el triunfo de Calderón, el Grupo Prisa, que alguna vez fue acusado de simpatizar con López Obrador, comenzó a hacer cambios de fondo. Regresaron a España a Raúl Rodríguez, quien fue responsable de la nueva W, y trajeron como director a Javier Mérida, un ejecutivo con orientación más comercial.
Quizá el verdadero cambio de fondo fue la contratación por parte del Grupo Prisa de Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón y vocero de su campaña presidencial. En su momento, se asumió que la contratación del hermano de la primera dama tenía como propósito apuntalar las relaciones públicas del grupo español con el nuevo gobierno, de cara a sus intereses comerciales en el ámbito editorial. El origen del imperio de la familia Polanco, principales accionistas de Prisa, se remonta a Santillana, la poderosa editorial de libros de texto. En gran medida el éxito de esta editorial ha residido en su capacidad para mantener relaciones cercanas con los gobiernos latinoamericanos (y sus compras en el sector educativo) y México no es la excepción. La incorporación de Zavala parecía un simple gesto de buena voluntad hacia el Presidente, quien por razones de parentesco estaba condenado a dejar fuera del gabinete a uno de sus hombres claves.
Nadie creía que Zavala habría de tener injerencia en los contenidos informativos del grupo. Sin embargo, fue él quien reclutó al periodista Daniel Moreno como segundo de a bordo de la W, a quien se le encargaron las modificaciones en materia de información. Carlos Loret abandonó pocas semanas más tarde el noticiero del mediodía en búsqueda de mayor independencia (Moreno insiste en que fue un tema de dinero); dos elementos del programa El Weso fueron separados de éste por su línea crítica; y finalmente se dio por terminado el contrato con Aristegui. Ironías de la vida, Daniel Moreno, responsable del desmantelamiento del aparato crítico de la W, había salido meses antes de la dirección del periódico Excélsior, por oponerse a las presiones comerciales en la línea editorial del diario. Razones muy similares a las que llevan a Aristegui a salir de la W.
Sea cual fuere el motivo, el silenciamiento de Carmen es un duro golpe para la salud del debate en el país. Los grupos de poder están empeñados en una suerte de operación cicatriz que intenta reducir las voces disidentes y generalizar las versiones de consenso, las verdades oficiales. Una falsa cultura terapéutica a la que se han sometido concesionarios de radio y televisión.
En una sociedad con ausencia endémica de credibilidad, en que la legitimidad de las instituciones y sus personeros está en crisis crónica, ministros de la Corte incluidos, la sólida reputación de Aristegui constituye un activo social.
Carmen utilizó su credibilidad para recordarnos que en todo proyecto público en que hay ganadores, también hay perdedores; para hacernos ver que los consensos construidos falsamente conducen a la parálisis y eventualmente a la ruptura social; para airear los testimonios de las víctimas que el sistema pretende hacernos creer que no existen. Algo está pasando en México cuando voces como la de Carmen Aristegui y Gutiérrez Vivó, las de mayor audiencia, pierden micrófonos a manos de concesionarios que se pliegan al deseo de los poderosos. El resultado es que la opinión crítica está siendo desterrada dentro de las fronteras de nuestro país. Contemplamos el principio de una tiranía invisible a través del callado sometimiento de los medios.
www.jorgezepeda.net
Economista y sociólogo
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